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8 de octubre de 2011

Primeros auxilios en el apiario

MANUAL PRACTICO PARA APICULTORES MGAP- SAU Primeros auxilios en el apiario Dra. Amelia Cristina Tor
Los primeros auxilios se aplican para tratar de preservar la vida de un accidentado, evitar el empeoramiento de su salud y colaborar en su recuperación.
Cuando ocurre un accidente a nivel del apiario, primeramente se deberá tranquilizar al accidentado.
Examinar la respiración, el pulso y si presenta sangrados o quemaduras. Buscar si hay fractura a nivel de los miembros, columna vertebral u otra zona del cuerpo. Observar si presenta golpes en la cabeza, tórax, abdomen o espalda, picaduras, lesiones o hematomas.
Pulso
El pulso es uno de los parámetros que permite estimar la estabilidad del accidentado. Para medirlo, utilizaremos los dedos índice y medio que se apoyarán en el cuello a 2 cm. de la nuez de Adán, en la zona lateral del mismo. Allí se ubica la arteria carótida, no deberá realizarse la palpación de ambas carótidas al mismo tiempo.
Luego controlaremos la permeabilidad de la vía aérea,  determinaremos que no halla dentro de la boca o nariz, objetos extraños y observaremos si el aire ingresa a los pulmones en forma espontánea.
El accidentado no deberá ser movilizado, sólo si fuera necesario. De hacerlo, la movilización se hará en bloque, en forma recta, sin realizar fl exiones a nivel de columna, manteniendo inmovilizada la cabeza. Así evitaremos su giro, ya que podríamos estar frente a una fractura de columna cervical.
Si ocurre un desmayo, se afl ojaran sus ropas y controlará la respiración. Se levantarán los pies por
encima del nivel del corazón y se mantendrá al accidentado acostado 15 minutos en esa posición.
Al mantenerse acostado deberá, lateralizarse a derecha o izquierda, si no hay impedimentos graves. De esta forma, trataremos de evitar la aspiración de vómitos que puedan ingresar a la vía respiratoria y ocasionar asfixia.
Cuando hay heridas, estas pueden presentarse en varias formas: cortantes, cuando sangran en forma abundante y presentan bordes regulares, contusas, sangran también en forma abundante, pero presentan sus bordes en forma irregular y las agudas que casi no sangran.
El sangrado se detiene, aplicando presión en la zona lesionada.
Si fuera abundante y no se detiene, se utilizará un torniquete. Este se colocará entre el corazón y la herida
y debe soltarse cada 10 minutos, lentamente, si al soltarlo persiste el sangrado, se apretará nuevamente la zona con él.
El soltar el torniquete, permite la llegada de oxígeno a los tejidos del miembro lesionado y evita su necrosis.
Conocer cual es el origen de una hemorragia, permite determinar el riesgo de vida del accidentado. Las hemorragias son de origen arterial cuando la sangre es de un color rojo intenso brillante y sale en forma pulsátil. Venosa, si fluye continuamente, sin fuerza y su color es rojo oscuro, capilar cuando fluye en forma de gotitas, lentamente.
Picadura de abeja
Cuando ocurre la primera picadura de abeja, la persona afectada se sensibiliza al veneno.
En personas ya sensibilizadas por picadura previa, pueden sufrir una reacción alérgica grave, que se caracteriza por un enrojecimiento generalizado de la piel y dolor local. Puede llegar a producir hinchazón en zonas alejadas al lugar de la picadura y acompañarse de palpitaciones.
Esto ocurre cuando el sistema inmune ya sensibilizado al veneno, genera anticuerpos contra él y produce en algunos casos una reacción severa, denominada shock anafiláctico con hinchazón de la garganta (edema de glotis), dificultad al tragar y respirar, palidez y taquicardia. Estos síntomas suelen sobrevenir, dentro de la primera media hora después de la picadura.
En este caso el accidentado debe ser trasladado rápidamente a un centro asistencial, donde le suministraran corticoides, anti alergicos y adrenalina por vía subcutánea, requiriendo si la gravedad lo amerita, intubación endotraqueal.
Envenenamiento por agroquímicos
Cuando ocurre intoxicación por agroquímicos esta puede presentarse en forma aguda o crónica. Cuando los síntomas son inmediatos u ocurre antes de las 48 horas, estamos frente a una intoxicación aguda, en cambio la intoxicación crónica, tarda en aparecer y a veces no podemos relacionarla solamente con un tóxico, especialmente cuando la persona ha usado más de una sustancia química a la vez.
Los síntomas agudos producidos por plaguicidas o productos veterinarios, dependen de la concentración del producto y la cantidad absorbida. Se presentan con dolor de cabeza, nauseas, dificultad al respirar, falta de coordinación, vértigos,
diarrea, transpiración, sensación de debilidad, temblores, irritación en piel, ojos, nariz y garganta.
Es importante tratar de determinar la vía de ingreso del plaguicida. Si la vía fue ocular, se lavaran los ojos con abundante agua separando los parpados del globo ocular. Se quitará la ropa contaminada y se lavará toda el área afectada con agua y jabón, se enjuagará con abundante agua.
Si la persona intoxicada presenta signos de inconciencia, valoraremos los signos vitales, la mantendremos en el suelo, acostada de lado para evitar la aspiración de vómitos. Si presenta convulsiones, evitaremos los golpes y traumatismos que pueda ocasionarse al convulsionar.
Nos comunicaremos urgentemente con el CIAT teléfono: (02) 1722  para Uruguay,  indicaremos el
nombre del plaguicida y los síntomas que presenta el intoxicado.
Reanimación Cardiopulmonar
son todas las maniobras que se deben realizar frente a la ocurrencia de un paro cardiorrespiratorio
Comprende la realización de respiración boca a boca, que suministra el oxígeno necesario a los pulmones
junto a compresiones pectorales, que mantienen circulando la sangre y llevan ese oxigeno a todos los
tejidos hasta restablecer la respiración y las palpitaciones cardíacas. El cerebro puede sufrir un daño
irreversible o sobrevenir la muerte, si el fl ujo sanguíneo se detiene, por eso se debe comenzar a realizar
la reanimación en forma rápida.
Para efectuar la Reanimación cardiopulmonar en adultos, levantaremos el mentón del accidentado e inclinaremos su cabeza hacia atrás. Cerraremos la nariz apretándola con los dedos y colocaremos nuestra boca sobre su boca.
Daremos dos insuflaciones boca a boca en el transcurso de un segundo, posteriormente, comenzaremos con lss compresiones cardíacas. Para ello, colocaremos la base de una mano en el esternón entre los pezones y la base de la otra, sobre la primera.
Las compresiones toráxicas se aplicarán en número de 30 por vez. Luego, continuaremos intercalando insuflaciones y compresiones
Hantavirus
Es una enfermedad con una tasa de mortalidad alta, detectada a partir del año 1993.
Puede presentarse como un síndrome pulmonar agudo grave. Se adquiere por la inhalación de aire contaminado con partículas de virus. El virus se puede encontrar en galpones, recintos cerrados, polvos, excrementos o nidos de roedores y se trasmite por manipulación de los mismos El cuadro de Hantavirus a nivel pulmonar se presenta como un cuadro gripal con fiebre, dolores musculares, jaquecas, tos seca, trastornos gastrointestinales, disminución de la presión arterial y dificultad respiratoria. Puede presentar una mejoría al inicio, para luego instalar una dificultad respiratoria debida a infiltración de líquido en los pulmones. Su periodo de incubación puede ser corto de 3 días o llegar a las 6 semanas.
El tratamiento a realizarse es de soporte, debe internarse al enfermo en una unidad de cuidados intensivos y aplicarle asistencia respiratoria, su tasa de mortalidad alcanza 50% a 75%.
Las medidas de prevención que deben tomar los apicultores, será impedir la entrada de roedores a los establecimientos, galpones o colmenas. Evitar las aberturas mayores a 6.5mm.
Los roedores encontrados muertos deben ser desechados mediante guantes de plástico y bolsas de nylon que se sellarán y colocarán dentro de otra, para su destino final. Los guantes de goma, utilizados en el procedimiento, se lavaran con detergente y desinfectaran con una solución de Hipoclorito al 10%, en una proporción de media taza de Hipoclorito en 3.8 litros de agua y se dejara actuar durante 30 minutos, para su descarte posterior. Al finalizar el procedimiento, el operario lavará sus manos con agua y jabón.
En recintos cerrados se recomienda abrir las ventanas, salir y esperar durante 30 minutos para volver a ingresar. Sobre superficies, suelo, armarios o ropa contaminada, como medida de prevención, se aplicará Hipoclorito al 10% y se dejara actuar durante 30 minutos.
Los excrementos y nidos de ratones se rociaran con una solución de Hipoclorito, se esperara el mismo tiempo que en los anteriores procedimientos y luego se recogerá el material con guantes y desechará en bolsas plásticas.
Medicamentos para el apiario:
Prednisona 20mg comprimidos
Kalitron antialergico comprimidos
Adrenalina uso subcutaneo ( 2cc. aplicar  en forma subcutanea )
La adrenalina se usa en caso  de probable edema de glotis permite llegar a un centro asistencial si nos encontramos a distancia

26 de junio de 2011

Picaduras de Insectos

Fuente: Dr. Ismael Gil Romea. Médico del Servicio de Urgencias. Hospital Clínico Universitario. Zaragoza-España.
Existen una serie de seres vivos portadores de un aparato picador característico, a través del cual inoculan a sus víctimas un veneno o ponzoña exclusivo.
Estas sustancias son mezclas complejas de compuestos tóxicos y digestivos, los cuales son inyectados a través de un aguijón en un punto exclusivo de nuestra superficie corporal.
En ocasiones, en caso de ataques masivos, pueden ser decenas o cientos de puntos de inoculación, como por ejemplo la agresión por parte de una comena de abejas o un enjambre de avispas; si bien es cierto, que este hecho es inusual.
Algunas veces dicho aguijón es conservado por el insecto, y en otras queda dentro de nuestra piel, como veremos más adelante.
Afortunadamente, en nuestro país, la incidencia de casos graves por picadura de escorpiones, abejas, avispas, arañas o medusas, es escasa, y si estos se producen es debido al estado previo del paciente o a que éste se encuentra previamente hipersensibilizado, suponiendo entonces una situación de urgencia vital.
Picaduras de abejas y avispas
¿Cuáles son los síntomas de estas picaduras?
¿Cómo puede prevenirse estas reacciones alérgicas?
¿Cómo se tratan estas picaduras?
Picaduras de abejas y avispas Todo el mundo se siente un poco nervioso cuando una abeja o una avispa revolotean a su alrededor. ¿Quién sabe cuáles son sus intenciones?
Lo cierto es que sólo atacan cuando se les molesta, se sienten en peligro o intentan defender su panal o colmena.
Como todos los himenópteros, estos seres vivos presentan un temible aguijón en el último segmento de su abdomen.
Excepto la abeja, el resto de insectos del grupo retienen el aguijón y pueden picar repetidamente.
Su veneno, eficaz mecanismo de defensa, puede dar lugar a reacciones alérgicas, aunque puede resultar mortal en individuos hipersensibilizados ante dichas sustancias químicas.
El orden Hymenoptera incluye avispas, abejas, abejorros y hormigas, (probablemente existan más de 100.000 especies en el mismo), y sin duda estos insectos causan al hombre más picaduras que ningún otro grupo de animales venenosos.
La gravedad del cuadro depende del número de picaduras (hasta 1000 en algunos casos), exposición anterior, edad y estado general del paciente.
En Estados Unidos se registran más muertes anuales como consecuencia de esta lesión que por mordedura de serpientes.
Desde luego la picadura de estos pequeños seres inyecta menos veneno, y son las reacciones alérgicas graves, más que los efectos tóxicos directos del veneno, la causa de la mayor parte de las muertes.
¿Cuáles son los síntomas de estas picaduras? Los cuadros clínicos que comprende su espectro van desde manifestaciones sólo locales a un shock alérgico de aparición inmediata, o reacciones retardadas que pueden aparecer 10-14 días después de la picadura.
La reacción del hombre a las picaduras de insectos es muy variable. En general los efectos más graves suelen producirse en picaduras de cabeza, cara y cuello.
Puede observarse una pápula indolora pasajera o un dolor quemante difuso intenso junto con picor, quemazón, zonas de anestesia y dolor de cabeza.
A veces urticaria, inflamación y enrojecimiento.
A nivel muscular puede llegar a observarse debilidad, espasmo, contracturas o parálisis.
En casos graves insuficiencia respiratoria, dificultad en la deglución, parálisis ocular, fiebre, náuseas, alteraciones de la frecuencia y el ritmo cardíaco y shock.
¿Cómo puede prevenirse estas reacciones alérgicas? Mención aparte merece la prevención; todos los sujetos con antecedentes de reacción grave a picaduras de insectos deben ser desensibilizados.
Para identificar de la manera más precisa dicha hipersensibilidad deben usarse pruebas de alergias con los venenos específicos; y se debe instituir la desensibilización 14 días después de una picadura grave.
A los pacientes sensibilizados debe aconsejárseles usar ropa de manga larga, evitar riesgos innecesarios y llevar siempre a mano un botiquín que contenga tabletas de isoproterenol para uso sublingual, adrenalina en aerosol para inhalación, y pinzas para extraer el aguijón.
¿Cómo se tratan estas picaduras? El tratamiento local ha de basarse en la extracción del aguijón en caso de que haya quedado retenido, y siempre que sea posible; así como el lavado de la herida con agua y jabón.
La inyección de lidocaína local puede aliviar el dolor de la zona en caso de dolor persistente de la misma en casos no complicados.
El frío tópico también es aconsejable.
En las formas leves los antihistamínicos tópicos y orales son recomendables hasta la desaparición de la sintomatología.
En caso de picaduras múltiples, la toxina total inyectada puede ser suficiente para producir síntomas generales graves, ello puede hacer necesaria la terapia de sostén: sedación, líquidos intravenosos, antibióticos y antihistamínicos.
La inyección de gluconato de calcio debe valorarse si aparece sintomatología neurológica.
Como medida precautoria puede indicarse mantener al paciente en observación 6-8 horas, vigilando así cualquier empeoramiento del estado general; y teniendo especial precaución con la aparición de hipotensión, espasmo bronquial o edema de glotis.
Ciertamente el tratamiento inmediato es la clave del éxito; y en las reacciones alérgicas no debe dudarse en la administración de adrenalina vía subcutánea en intervalos entre 5 y 20 minutos dada su breve acción.

1 de mayo de 2011

Primeros auxilios en la apicultura

Con relación a los primeros auxilios para un apicultor que ha presentado alergia al veneno, se deben emplear medicamentos que contrarresten rápidamente los efectos de dicho proceso. Con frecuencia, se producen urticaria (urticaria en los labios, párpados, garganta y/o lengua) y angioedema de la glotis. El angioedema de la glotis puede ser lo suficientemente grave como para causar la obstrucción de las vías respiratorias. La anafilaxia prolongada pueden producir arritmias cardíacas y paro respiratorio, lo que puede ser fatal en pocos minutos si no se trata oportunamente. Por otra parte, los tejidos en diferentes partes del cuerpo liberan histamina y otras sustancias, lo cual produce constricción de las vías respiratorias, ocasionando dificultad para respirar y síntomas gastrointestinales, como dolor abdominal, calambres, vómito y diarrea. En este caso se emplean tratamiento de urgencia a base de adrenalina (epinefrina) subcutánea y medicamentos esteroideos (corticoide) fundamentalmente, además debe administrarse un antihistamínico oral para prevenir la reacción tardía.
En casos de alergias locales leve - moderadas con aparición de eritemas, escozor, etc, que no comprometan la salud del paciente pueden emplearse medidas locales como hielo o compresas frías en el lugar de la picada y posteriormente alguna crema esteroidea, además de un antihistamínico oral y en determinados casos, incluso también un esteroide oral. Las referencias bibliográficas sobre este tema y las experiencias que hemos constatado en algunos apicultores nos confirma que cuando aparecen manifestaciones de alergia en los propios apicultores hay que tener mucha precaución, pues puede resultar una alerta, ya que dichos síntomas pueden llegar a incrementarse e incluso provocar un proceso fatal con las sucesivas picadas de abejas.
Después de una primera exposición a una sustancia como el veneno de abejas, el sistema inmune de la persona afectada se sensibiliza a dicho alergeno. En una exposición subsiguiente, puede presentarse una reacción alérgica súbita, severa que compromete todo el organismo.
Por ese motivo, se recomienda que cada apicultor tenga en su colmenar o porte consigo algunas dosis de estos medicamentos para en caso de una urgencia de este tipo pueda al menos contrarrestar los efectos del proceso, si tenemos en cuenta que en la mayoría de las ocasiones los apiarios se encuentran distantes de los centros de asistencia médica.
Con relación a estos procesos que se están presentando en los apicultores, en nuestro criterio y sin ser especialistas en este tema tan específico, debemos decir que no conocemos a fondo la situación particular de cada uno de ellos, pero nos inclinamos a pensar que constituye más una cuestión propia de los apicultores que se hayan mostrado más sensibles a las picadas, en lugar de la influencia del medio provocando un trastorno biológico en la abeja que pudiera afectar la composición del veneno que esta segrega en sus glándulas, no obstante es un tema bien interesante que pudiera generar una investigación al respecto.
La inmunoterapia con veneno de himenópteros se viene utilizando desde hace muchos años en todo el mundo con un alto índice de protección (90-95% de pacientes que han sufrido reacciones generalizadas no vuelven a padecerlas tras seguir esta modalidad de tratamiento). Se ha empleado en pacientes adultos con pruebas diagnósticas positivas que hayan presentado reacciones generalizadas, así como en niños cuya reacción generalizada no sea exclusivamente cutánea, sino que también implique algún otro órgano (aparato respiratorio, circulatorio, digestivo, etc).