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26 de junio de 2011

Picaduras de Insectos

Fuente: Dr. Ismael Gil Romea. Médico del Servicio de Urgencias. Hospital Clínico Universitario. Zaragoza-España.
Existen una serie de seres vivos portadores de un aparato picador característico, a través del cual inoculan a sus víctimas un veneno o ponzoña exclusivo.
Estas sustancias son mezclas complejas de compuestos tóxicos y digestivos, los cuales son inyectados a través de un aguijón en un punto exclusivo de nuestra superficie corporal.
En ocasiones, en caso de ataques masivos, pueden ser decenas o cientos de puntos de inoculación, como por ejemplo la agresión por parte de una comena de abejas o un enjambre de avispas; si bien es cierto, que este hecho es inusual.
Algunas veces dicho aguijón es conservado por el insecto, y en otras queda dentro de nuestra piel, como veremos más adelante.
Afortunadamente, en nuestro país, la incidencia de casos graves por picadura de escorpiones, abejas, avispas, arañas o medusas, es escasa, y si estos se producen es debido al estado previo del paciente o a que éste se encuentra previamente hipersensibilizado, suponiendo entonces una situación de urgencia vital.
Picaduras de abejas y avispas
¿Cuáles son los síntomas de estas picaduras?
¿Cómo puede prevenirse estas reacciones alérgicas?
¿Cómo se tratan estas picaduras?
Picaduras de abejas y avispas Todo el mundo se siente un poco nervioso cuando una abeja o una avispa revolotean a su alrededor. ¿Quién sabe cuáles son sus intenciones?
Lo cierto es que sólo atacan cuando se les molesta, se sienten en peligro o intentan defender su panal o colmena.
Como todos los himenópteros, estos seres vivos presentan un temible aguijón en el último segmento de su abdomen.
Excepto la abeja, el resto de insectos del grupo retienen el aguijón y pueden picar repetidamente.
Su veneno, eficaz mecanismo de defensa, puede dar lugar a reacciones alérgicas, aunque puede resultar mortal en individuos hipersensibilizados ante dichas sustancias químicas.
El orden Hymenoptera incluye avispas, abejas, abejorros y hormigas, (probablemente existan más de 100.000 especies en el mismo), y sin duda estos insectos causan al hombre más picaduras que ningún otro grupo de animales venenosos.
La gravedad del cuadro depende del número de picaduras (hasta 1000 en algunos casos), exposición anterior, edad y estado general del paciente.
En Estados Unidos se registran más muertes anuales como consecuencia de esta lesión que por mordedura de serpientes.
Desde luego la picadura de estos pequeños seres inyecta menos veneno, y son las reacciones alérgicas graves, más que los efectos tóxicos directos del veneno, la causa de la mayor parte de las muertes.
¿Cuáles son los síntomas de estas picaduras? Los cuadros clínicos que comprende su espectro van desde manifestaciones sólo locales a un shock alérgico de aparición inmediata, o reacciones retardadas que pueden aparecer 10-14 días después de la picadura.
La reacción del hombre a las picaduras de insectos es muy variable. En general los efectos más graves suelen producirse en picaduras de cabeza, cara y cuello.
Puede observarse una pápula indolora pasajera o un dolor quemante difuso intenso junto con picor, quemazón, zonas de anestesia y dolor de cabeza.
A veces urticaria, inflamación y enrojecimiento.
A nivel muscular puede llegar a observarse debilidad, espasmo, contracturas o parálisis.
En casos graves insuficiencia respiratoria, dificultad en la deglución, parálisis ocular, fiebre, náuseas, alteraciones de la frecuencia y el ritmo cardíaco y shock.
¿Cómo puede prevenirse estas reacciones alérgicas? Mención aparte merece la prevención; todos los sujetos con antecedentes de reacción grave a picaduras de insectos deben ser desensibilizados.
Para identificar de la manera más precisa dicha hipersensibilidad deben usarse pruebas de alergias con los venenos específicos; y se debe instituir la desensibilización 14 días después de una picadura grave.
A los pacientes sensibilizados debe aconsejárseles usar ropa de manga larga, evitar riesgos innecesarios y llevar siempre a mano un botiquín que contenga tabletas de isoproterenol para uso sublingual, adrenalina en aerosol para inhalación, y pinzas para extraer el aguijón.
¿Cómo se tratan estas picaduras? El tratamiento local ha de basarse en la extracción del aguijón en caso de que haya quedado retenido, y siempre que sea posible; así como el lavado de la herida con agua y jabón.
La inyección de lidocaína local puede aliviar el dolor de la zona en caso de dolor persistente de la misma en casos no complicados.
El frío tópico también es aconsejable.
En las formas leves los antihistamínicos tópicos y orales son recomendables hasta la desaparición de la sintomatología.
En caso de picaduras múltiples, la toxina total inyectada puede ser suficiente para producir síntomas generales graves, ello puede hacer necesaria la terapia de sostén: sedación, líquidos intravenosos, antibióticos y antihistamínicos.
La inyección de gluconato de calcio debe valorarse si aparece sintomatología neurológica.
Como medida precautoria puede indicarse mantener al paciente en observación 6-8 horas, vigilando así cualquier empeoramiento del estado general; y teniendo especial precaución con la aparición de hipotensión, espasmo bronquial o edema de glotis.
Ciertamente el tratamiento inmediato es la clave del éxito; y en las reacciones alérgicas no debe dudarse en la administración de adrenalina vía subcutánea en intervalos entre 5 y 20 minutos dada su breve acción.

23 de junio de 2011

¿CÓMO PRODUCE CERA LA ABEJA?

¿CÓMO PRODUCE CERA LA ABEJA?

Las abejas de 10 a 18 días de edad son las que producen la cera.
Ella es secretada por cuatro pares de glándulas ceríferas que se localizan del cuarto al séptimo segmentos del lado ventral del abdomen de las abejas obreras.
Esas glándulas ceríferas secretan la cera en forma líquida disuelta en una sustancia volátil, que en la superficie externa del tegumento se evapora, dejando las placas de cera.
Cada placa es hecha de una o más secreciones y posee un espesor de 0,6 a 1,6 mm con peso promedio de 1,3 mg.
Las obreras llevan estas escamas de cera hacia atrás con el auxilio de las patas traseras y luego con las delanteras a la boca para que sean amasadas y moldeadas, utilizando la secreción de las glándulas mandibulares.
Las abejas encuentran hidratos de carbono en el néctar (80%) y en el polen (40%), y forman dos tipos de grasas a partir de estos azúcares: La cera (que es una grasa sólida a temperatura ambiente) y sus grasas internas, que acumulan en unas células vacías, llamadas trofocitos o adipocitos (del tejido adiposo), sobre todo en otoño
Para que se produzcan esas transformaciones es imprescindible la presencia de ciertos componentes que están en el polen y que son otras grasas, enzimas... que actúan como iniciadores y catalizadores de esas reacciones químicas. Algunas de estas grasas no pueden ser "fabricadas" por las abejas, las han de tomar ya "formadas" en la dieta (polen), a este tipo de sustancias, no "fabricables", se les llama vitaminas.
En el polen hay un 5% de grasas (en miel no hay grasas). Las abejas necesitan un 5% de grasas en la alimentación para mantener el equilibrio.
El metabolismo de las grasas está asociado al consumo de los hidratos de carbono. Los azúcares del néctar o de la miel se transforman en cera gracias a cofactores presentes en el polen.
El papel del polen es vital. Aporta toda la fase nitrogenada, toda la grasa, vitaminas, proteínas o cofactores. Sin la ingesta de polen no hay secreción de jalea real ni de cera
"Convengamos que se necesitan de tres componentes fundamentales en la colonia de abejas para producir cera: Provisión de abundante cantidad de abejas jóvenes de 10 a 18 días de edad, abundante ingreso de néctar o jarabe y un adecuado aporte de polen de calidad".
La cera recién producida por las abejas es de color blanco pero va adquiriendo un color amarillento característico a medida que esta entra en contacto con las secreciones bucales de las abejas, la miel, el polen y el propóleos, sin embargo se acepta que los matices de amarillo en los panales son causados por los pigmentos de caroteno solubles en grasa que provienen del polen (las abejas alivianan la cera con polen y por eso el color de la cera de opérculo varia a través del año a medida que cambia la floración)
Si se observa cuidadosamente las abejas durante el periodo de máximo ingreso de néctar o después de alimentarlas copiosamente por tres días con jarabe, podrían verse discos de cera en forma de escamas de pescado que asoman entre los anillos del abdomen en la parte ventral a la altura de las glándulas cereras. Examinando con una lupa estas escamas se observará que son de cera pura y muy hermosas.
A veces la producción de cera es tan abundante que caen al piso de la colmena y se las puede recoger allí en cantidad, aparentemente las abejas no la necesitan.
Durante la época en que se produce la secreción natural de la cera y la colonia dispone de suficiente espacio rara vez se desperdician estas escamas.
Durante la enjambrazón la secreción de cera es superior a la normal, posiblemente debido a que el enjambre está compuesto predominantemente por abejas jóvenes y este fenómeno se produce en momentos en que hay gran cantidad de entrada de néctar y polen de la profusa floración estacional.
Esta mayor producción de cera se evidencia por ejemplo sobre una rama en la que estaba posado un enjambre ya que quedan trozos blancos de cera nueva como si hubieran iniciado la construcción de panales
Está comprobado que las abejas jóvenes de 10 a 18 días de edad son las que producen la cera pero en casos de emergencia ante la falta de este tipo de abejas y ante un buen estímulo producido por un intenso flujo de néctar y polen, las abejas mas viejas pueden activar sus glándulas cereras y producir cera para construir los panales o el opérculo con el que tapan las celdillas con miel madura.
"En situaciones extremas muy críticas y ante la falta de suficiente secreción de cera ya sea por falta de un buen polen de calidad, un deficiente ingreso de néctar o por no haber obreras jóvenes; las abejas mezclan la cera con otros materiales para hacerla rendir, por lo general con polen, pero pueden mezclarla con otros como pelos, cartón roído etc. (Este año a consecuencia de la gran sequía llegaron a incorporar tanto material extra que de la "cera de opérculos" derretida solo pude extraer un 5% de cera pura, el resto era pura borra)"
Es relativamente cierto de que una colonia necesite consumir de 5 a 10 kg de miel para producir 1 kg de cera. En condiciones normales de buena mielada no hay diferencia en la producción de miel entre colonias que estén produciendo cera y las que no.
La producción de cera es una necesidad biológica de la abeja y ante un buen estímulo producido por un alto ingreso de polen y néctar las obreras jóvenes segregan cera que si no se utiliza se pierde en forma de escamas durante el vuelo o dentro de la colmena.

10 de junio de 2011

HONGO PROVEE ALIVIO PARA LAS ABEJAS CONTRA CONTRA LA VARROA

Un hongo natural podría ser una opción no química para los apicultores que buscan maneras de controlar el ácaro parásito varroa, según científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) en Weslaco, Texas.
Por varios años, científicos en la Unidad de Investigación de Insectos Beneficiosos (BIRU por sus siglas en inglés), mantenida por el ARS en Weslaco, han buscado un organismo natural que es inofensivo a las abejas pero mata los ácaros.
Se necesitan controles nuevos no químicos porque el ácaro ha desarrollado resistencia a los únicos productos químicos aprobados - fluvalinate y coumaphos - que ahora se usan contra el ácaro varroa. Así que los investigadores han estudiado varios organismos, han tratado diferentes dosis y métodos de aplicación, y han realizado ensayos de toxicidad. Finalmente, ellos seleccionaron cepas del hongo Metarhiziumanisopliae que demostraron ser muy patogénicos a los ácaros.
Este hongo potente, el cual también mata termitas, no hace daño a las abejas o afecta la reproducción de la reina. Para ensayar el hongo, los científicos cubrieron tiras plásticas con esporas secas del hongo y las colocaron en colmenas. Ya que las abejas naturalmente atacan cualquier cosa que entra en sus colmenas, ellas trataron de masticar las tiras, así diseminando las esporas a la colonia entera.
En pruebas de campo, una vez que las tiras tratadas con M. anisopliae estaban dentro de las colmenas, varias abejas rápidamente se pusieron en contacto con las esporas. Entre cinco a 10 minutos, todas las abejas en la colmena estaban expuestas al hongo, y muchos de los ácaros encima de las abejas murieron dentro de tres a cinco días.
El hongo proveyó un control excelente contra el ácaro sin impedir el desarrollo de la colonia o el tamaño de la población. Ensayos mostraron que Metarhizium era tan eficaz como fluvalinate, aun hasta 42 días después de la aplicación.

9 de junio de 2011

Enjambrazón: fundamentos y métodos prácticos

La enjambrazón es uno de los temas más comunes dentro del trabajo apícola. Este artículo brinda algunas de las características principales y aporta información sobre el asunto. El autor, Orlando Valega *, explica y opina sobre la enjambrazón y la forma de cazar enjambres. También la caza de enjambres con cebo.

Fundamentos de la fiebre de enjambrazón:
Las feromonas regulan la vida social de la colmena. Al eliminar la reina desaparece la sustancia real que inhibe la formación de celdas reales y el desarrollo de los ovarios de las obreras. La cría a su vez, inhibe el desarrollo de los ovarios de las obreras. Si confinamos a una reina en un sector de la colmena, al poco tiempo aparecen una que otra celda real en el sector en que no transita la reina, si colocamos celdas abiertas, son alimentadas y si injertamos celdas cerradas, no son destruidas por las obreras. Aquí también falta la sustancia real (feromonas), y se explica por el hecho de que no es solo olor sino que hay un contacto corporal con la sustancia que se trasmite de abeja en abeja. Al dificultarse ese contacto surge el reflejo en las abejas mas alejadas, de preparar las celdas para futuras reinas.
Algo parecido ocurre en la enjambrazón, pero de manera más contundente ya que en este caso, construyen gran cantidad de celdas. La enjambrazón se produce corrientemente en momentos en que se inicia la gran mielada, con grandes flujos de néctar, con gran cantidad de abejas que calientan el nido y dificultan la termorregulación.
El néctar compite por espacio con la postura que se ve desplazada hacia abajo, la reina, al no poder poner con la misma frecuencia disminuye la liberación de feromonas, este fenómeno se incrementa en colmenas con reinas viejas ya que éstas de por sí, liberan menos feromonas. Por consiguiente disminuye la sustancia real de la reina y de la larva, al disminuir la postura, ya que ésta también libera feromonas (BP o Brood Pheromone) que inhiben el desarrollo de las celdas reales. Se descubrió también que el 40 % de las obreras al momento de enjambrar, tiene desarrollado los ovarios. Además, se dificulta el contacto entre abejas porque hay muchas en poco espacio, Para poder mantener la temperatura muchas abejas salen fuera del nido formando una especie de barba, hecho que hace más difícil aún la trasmisión de la feromona. Este conjunto de factores hace que las obreras construyan gran cantidad de celdas reales en los bordes de los panales ya que es el último lugar que tuvo acceso la reina para aovar.
La caza de enjambres con cebos Los apicultores de EEUU y de los principales países de Europa disponen hace años de un nuevo y más exitoso método para cazar y retener enjambres por un cebo basado en el funcionamiento de las feromonas de Nasanoff que producen las abejas para identificar y ubicar sus colmenas y de la posibilidad de reemplazar la reina de una colonia a través de un cebo sintetizado de la glándula de la mandíbula de la reina.
El Cebo Cazador imita, de manera sintética, la composición y efectos de la sustancia producida por la glándula de Nasonoff, ubicada en la zona abdominal del cuerpo de las abejas. Esta sustancia es liberada por las obreras y cumple la función de orientar a las
mismas de regreso a la colonia. Para difundir el olor, las abejas levantan sus abdómenes, que contienen las glándulas de Nasonoff y avientan sus alas vigorosamente.
Para cazar enjambres se utiliza un método tradicional que consiste en colocar material usado y jarabe o miel para atraer abejas. Este método atrae un importante número de abejas, pero que solo concurren con el fin de pillar el alimento. Con el Cebo, se evita el pillaje y se aumenta el porcentaje de efectividad de captura del enjambre".
Este Cebo, debe ser colocado dentro de una cámara de cría vacía, adherido a un marco con un poco de cera derretida o una tachuela o alfiler.
El cebo de la reina cumple entre otras las siguientes funciones:
1- Sustituto de la reina en situaciones varias.
2- Aumenta el éxito de apareamiento de la reina y la estabilidad del núcleo.
3- Despacha paquetes de abejas de núcleos sin reina.
4- Captura abejas rezagadas.
Los Cebos pueden permanecer dos años refrigerados, y una vez colocados tienen una duración de varios meses en intemperie, dependiendo de las temperaturas.
Portal Apícola agradece la información a Ulyses Guirula y Matías Otero de apícola Chañar, de Concordia, Entre Ríos. www.apisocios.com.ar
Si retiramos cuadros con miel y en su lugar colocamos cuadros vacíos para postura de la reina, si además colocamos más alzas vacías, es probable, - si el proceso no está muy avanzado- que las abejas destruyan las celdas reales y vuelva todo a la normalidad. “Manuel Ockman solucionó en parte este problema, adicionando una media alza a la cámara de cría en forma permanente, de manera que nunca falte espacio para el nido.” En realidad no se conocen con certeza y precisión todos los factores que desencadenan el proceso de enjambrazón, pero la explicación que acabo de describir es la que más me convence. Se cree también que la enjambrazón se desencadena por recalentamiento del nido y se sugiere no exponer a las colmenas al sol durante mucho tiempo para evitar la enjambrazón. Sin embargo, en nuestra zona subtropical, con dos mieladas cortas al año, una en primavera temprana y otra a fin de verano, esto no se cumple ya que hay proliferación de enjambres tanto en primavera temprana, con tiempo fresco, como en verano con temperaturas muy altas. Se dice que las colmenas con reinas viejas tienden a ser más enjambradoras y es muy probable que suceda ya que las reinas viejas liberan menos sustancia real y por lo tanto el fenómeno de enjambrazón se vería acentuado. Un flujo intenso e inesperado de néctar, puede desencadenar el proceso, hasta en los núcleos fuertes. Como medida preventiva dejamos mucho espacio para el nido y si observamos colmenas  con barbas de abejas bajo la piquera, las revisamos y si es necesario y se está a tiempo, -con celdas reales abiertas- las descongestionamos agregando cuadros vacíos a la cámara de cría.
Antes de enjambrar las obreras construyen gran cantidad de celdas reales bien dotadas y de excelente calidad. Cuando estas se encuentran operculadas la reina sale con un cortejo de abejas jóvenes en busca de un nuevo lugar para anidar. Al poco tiempo nacen las reinas de ese rosario de celdas que en algunos casos vuelve a producir otros enjambres secundarios, con una o más reinas vírgenes. Normalmente al nacer la primera, las obreras destruyen las demás celdas y no sale un nuevo enjambre. Estas celdas reales son denominadas “celdas de enjambrazón” y son consideradas de muy buena calidad para la reproducción de la colonia ya que se produce en situaciones normales, por voluntad de la colonia y no motivadas por una emergencia. Los apicultores biológicos que se ajustan a las directrices de la asociación “Demeter”, utilizan solamente este tipo de celdas para hacer nuevos “gajos” y así reproducir sus colmenas.
Estos enjambres son muy activos y crecen en forma explosiva, es impresionante el desarrollo que obtienen en pocos días, y este fenómeno se debe a que la colmena al enjambrar sale con la reina vieja pero con muchas abejas nodrizas, que son las que estimulan la postura de la reina sobrealimentándola con jalea, al igual que a las nuevas crías. Son ellas las que rápidamente labran con cera los nuevos panales imponiendo el característico ritmo frenético de crecimiento.
Hay otro proceso biológico que se produce en la enjambrazón que seguramente propicia también el vigor notable de los enjambres. Cuando las colmenas entran en la mielada fuerte, el ingreso de miel compite por espacio con la postura de la reina, la miel empuja a la postura hacia abajo y la reina tiene cada vez menos espacio para poner, la postura disminuye y en consecuencia disminuye la cría para alimentar, la reina pierde el atractivo olor que provocan las feromonas, a consecuencia de la disminución de la postura y las obreras son inducidas a formar celdas reales de enjambrazón. A partir de este momento la colonia tiene gran cantidad de individuos, en su mayoría nodrizas y una buena cantidad de abejas jóvenes de mas de 15 días de edad pero, que por no haber alimentado larvas con jalea, se mantienen por más tiempo como si fueran nodrizas. Este fenómeno es similar al que ocurre con las abejas longevas de invierno Cuando el enjambre sale deja un buen numero de abejas “jóvenes longevas” y pecoreadoras que permiten, –junto a una reina nueva- el rápido desarrollo de la colmena. Tanto el enjambre como la colonia que queda tienen suficiente cantidad de abejas productoras de jalea real y de esa forma se mantiene un equilibrio en el desarrollo de ambas colmenas.

Hay quienes creen que el fenómeno de enjambrazón también se da cuando cambia bruscamente la temperatura ambiente en época de receso invernal. Este hecho no puede considerarse equivalente a la fiebre de enjambrazón ya que se produce por otro fenómeno. Estas colmenas sufren desequilibrios nutricionales por causas diversas, el aumento de temperatura las impulsa a buscar alimento y como en el medio en que pecorean no hay néctar y polen, emigran a otras regiones buscando sobrevivir. Las enfermedades producen situaciones parecidas y por eso no conviene retener estos enjambres que solo producen problemas. Otras veces las colmenas emigran a consecuencia de saqueos, inundaciones, etc. Situaciones que nada tienen que ver con la enjambrazón. Por lo general estas colonias que emigran por situaciones emergentes, se caracterizan por tener abejas de todas las edades, son más agresivas y no tienen un desarrollo tan explosivo.
Normalmente los enjambres salen con la reina de la colmena una vez que las nodrizas opercularon las celdas reales de enjambrazón. Para ese momento la reina a consecuencia de haber disminuido notablemente la postura, tiene reducido el abdomen lo que facilita el vuelo. Este enjambre, que generalmente es el único y sale con la reina de la colmena en condiciones de reiniciar la postura en forma inmediata, emigra a varios kilómetros de distancia, recorrido que puede realizarlo en varias etapas. A los pocos días nace la primera reina de las celdas reales de enjambrazón y las abejas destruyen las otras celdas y ésta queda como la nueva soberana de la colmena. No obstante ocurre en algunos casos que las obreras no destruyen a las celdas después del primer nacimiento y la colonia queda con más de una reina, a veces varias, y vuelve a enjambrar, saliendo este enjambre con varias reinas que luego se vuelven a dividir en nuevos y pequeños enjambres.
Estos enjambres secundarios o terciarios se reconocen fácilmente por tener la visita, -por varios días- de los zánganos, que llegan por la tarde en grandes grupos hasta la colmena, persiguiendo a la reina en su vuelo nupcial.
Antes de partir definitivamente un enjambre, por lo general vuela alrededor del apiario y se posa cerca del mismo hasta emprender el vuelo final. En este momento envía a las abejas exploradoras a buscar la nueva morada. Estas exploradoras revisan el lugar, si es un cajón con panales viejos los limpian y de golpe desaparecen todas, esto es señal de que en pocos minutos vendrá el enjambre, muy pronto aparece la gran nube de abejas que ordenadamente se va ubicando en su nueva casa.

Un método práctico para cazar enjambres:
Trasegar colonias silvestres a colmenas racionales de cuadros móviles es una tarea que podría ser para al apicultor aficionado que tiene a la apicultura como un pasatiempo más. Desde el punto de vista práctico, en vez de producir alguna utilidad al apicultor mas bien le trae contratiempos y perdida de material, y si consigue adaptar la colonia silvestre a los cuadros móviles y llevar a su apiario con éxito la nueva colmena, a partir de ese momento comienza una nueva tarea muy engorrosa que lleva mucho tiempo y material; Cambiar cuadros con los panales silvestres por cuadros con alambre y cera estampada, tarea que puede llevar varios años. El método consiste en pasar los panales a un cuadro sin alambres, sujetos por una banda elástica respetando siempre el orden en que estaban. Se deja el cajón con las abejas por unos días en el lugar donde anteriormente estaba la colmena silvestre y luego se la lleva al apiario.
Trasegar los enjambres silvestres que merodean el colmenar si están en lugares accesibles puede ser una tarea que no demande mucho trabajo y de alguna utilidad al apicultor, en especial para fortalecer núcleos nuevos que estén un poco atrasados. Si el enjambre todavía no resolvió trasladarse a su destino final, se puede volcar las abejas dentro de un cajón con cuadros de cera estampada o labrada, y agregar un cuadro con cría abierta de otra colmena, ya que las abejas nodrizas, al tener que cuidar de estas crías, no abandonarán el cajón.
Es muy común que estos enjambres vagabundos se instalen en cajones vacíos en el depósito o en alzas abandonadas en los apiarios. En nuestra zona tenemos dos periodos de enjambrazón; En el mes de octubre y en el mes de febrero siendo este último el de mayor intensidad.
Buena parte de mis colmenas tiene su origen en alguna colmena silvestre que enjambró y se metió en un cajón vacío en el galpón o en los apiarios, o que cacé del monte, pero de cada diez colmenas que se obtienen de esa forma, terminamos con suerte con dos o tres que continúan y se transforman en buena productoras. Algunas son muy enjambradoras y nunca se desarrollan lo suficiente, otras de pequeñas tienden a juntar mucha miel y no forman grandes colonias, ni hablar de las agresivas que dan más trabajo ya que debemos eliminarlas o cambiarles la reina (cosa muy difícil), en fin se consiguen también algunas colmenas muy buenas.
En lo que hay que tener mucho cuidado es con los enjambres que salen fuera de temporada ya que estos salen por algún problema en la colonia, ya sea por saqueo de algún predador, por hambre o enfermedades. Estos enjambres se reconocen fácilmente porque son mas agresivos ya que están compuestos por abejas de todas las edades, mientras que los enjambres que se forman por enjambrazón, salen con abejas nodrizas mansas.
En fin, hay de todo, yo tuve mucho trabajo y desperdicio de material tratando de mejorar y seleccionar estas colmenas y después de varios años de incorporar reinas de otros criadores conseguí un plantel de colmenas productivas muy sanas, con poca o nada de varroa, muy prolíficas, buenas propolizadoras, defensivas pero manejables, higiénicas, buenas productoras de miel, etc. Permanentemente selecciono y multiplico a las mejores y voy incorporando algunas colmenas que a pesar de ser silvestres, presentan características deseables para nuestro objetivo.
Una forma muy práctica de hacerse de colmenas silvestres en gran escala consiste en proveer a los enjambres vagabundos de un lugar acogedor para instalarse (un cajoncito con olor a cera y propóleos y cuadros con cera labrada o en su defecto con cera estampada) El olor a la cera y especialmente el propóleos es un atractivo irresistible para las abejas. En la época de enjambrar, si colocamos a estos cajoncitos en lugares donde normalmente hay buen potencial floral, es probable que en pocos días estén poblados. Por la noche se los traslada al apiario y a otra cosa. Así de simple, con este método he llegado a cazar cientos de enjambres en cada temporada.
Como estas colonias conseguidas del monte tienen muy diversas características genéticas, si las dejamos para multiplicar nuestro apiario, es muy probable que de cada 100 enjambres cazados, solamente se transformen unas pocas en colmenas populosas, por lo que, es aconsejable utilizarlos para fortalecer a nuestros núcleos y colmenas en el apiario y eliminar las reinas silvestres cuya procedencia se desconoce.
Para fusionar estas colonias adquiridas en el monte debemos colocarlas contiguas a las colmenas que decidimos repoblar y después de unos pocos días de adaptación se elimina la reina salvaje y se los fusiona colocando los panales de cría al medio y los de miel y polen a los costados, sin ningún preparativo previo. No es aconsejable fusionar con un núcleo que tenga una reina con menos de un mes de postura.
Para tener éxito cazando enjambres hay que probar en distintos lugares hasta detectar los preferidos por las abejas. Hay lugares, -y no sé decir porqué- que tienen una atracción fatal para los enjambres y otros en los que no entra nada ni por equivocación. Yo coloco los nucleros con los cuadros de descarte, al costado de los caminos vecinales, entre los arbustos, bien disimulados en el pastizal para que no lo encuentren los dueños de lo ajeno. Aquí en la localidad de Saladas provincia de Corrientes, el mes de febrero es clave para cazar enjambres. Y a no extrañarse de que los nucleros colocados de mañana, ya estén ocupados con un enjambre por la tarde.

5 de junio de 2011

LA POLINIZACIÓN EN INVERNADEROS:

La utilización de las abejas para polinizar cultivos en invernadero proporciona una serie de ventajas: evita mal formaciones por mala polinización (fresón...), mejora la productividad (calabacín), garantiza la producción de semillas.

Pero también plantea una serie de problemas que deben tenerse en cuenta:
Temperatura: por encima de 40 º C la abeja no tiene actividad; temperaturas bajas o cambios bruscos también dificultan la polinización, incluso provocando el aborto de las primeras flores.
Humedad: el mantenimiento de humedades superiores al 80 % largo períodos ocasiona problemas sanitarios a la colonia de abejas.
Iluminación: las abejas viejas, las que pecorean, son atraídas por la luz, por lo que pueden darse concentraciones de estas en determinados puntos de la cubierta.
Dieta: la dieta de las abejas en un invernadero suele ser escasa y monótona, por lo que a veces se hace necesario complementarla.
Orientación: las abejas tienden a desorientarse en los vuelos a ras de tierra, por lo que la colmena debe colocarse en alto en los invernaderos, para que sea visible desde todo el invernadero.
Plaguicidas: es absolutamente necesario que durante el tiempo que las abejas permanezcan en el invernadero se extremen las precauciones en el uso de plaguicidas, leyendo cuidadosamente las indicaciones de la etiqueta y huyendo de cualquier situación que pueda significar riesgos.
Como norma general es recomendable prever la utilización de las colmenas no más de 15 días seguidos, sustituyéndolas por otras si se considera necesario un tiempo de permanencia más largo.

3 de junio de 2011

EL OFICIO DE LAS ABEJAS Del néctar a la miel

Portal Apícola (01/11/05) Millones de años de relación entre las abejas y las flores logró un equipo perfecto para la entrega y recolección del néctar. La misma cantidad de años que necesitó la abeja para aprender a transformar el néctar en miel utilizando su propio organismo como una fábrica ecológica. Un proceso maravilloso limpio, cooperativo y coordinado. El néctar es el elemento primordial que las abejas utilizan para la elaboración de la miel. Para ejemplificar, el néctar es para la miel lo que es la harina para el pan o la uva para el vino. Por lo tanto, la calidad del producto estará determinada por las características del primer componente.
El néctar es una solución acuosa, de una humedad que ronda desde el 30 al 70 %, que las plantas producen a través de sus glándulas nectaríferas, generalmente ubicadas en la base de la flor. Dependiendo de la planta de donde proviene, consiste fundamentalmente de una solución de varios azúcares, compuestos nitrogenados, minerales, ácidos orgánicos, vitaminas, pigmentos y sustancias aromáticas que están presentes sólo en concentraciones bajas.
La producción de néctar no es continua, varia conforme a las condiciones florales de cada planta, a las características climáticas y a la intensidad del brillo solar de una zona en particular.
También, tomando en cuenta estas características, el néctar tendrá variantes y, por ende, la miel derivada de este también las tendrá. El sabor y las propiedades de la miel dependen de las fuentes nectaríferas. Por eso la miel de diferentes regiones y de distintos períodos de afluencia de néctar tiene variaciones de sabor y color.
Según la especie vegetal, el contenido total de azúcares presentes en el néctar varía considerablemente (entre 5 y 80 %). Por esto, de acuerdo a análisis realizados, se pueden establecer tres tipos de néctar según la naturaleza de los azucares presentes: néctar rico en sacarosa, néctar rico en glucosa y néctar rico en fructuosa. Aunque los néctares abundantes en glucosa son escasos.
Dos estómagos
El proceso de elaboración de miel anteriormente detallado convierte a este fruto de la labor apícola en el único alimento predigerido consumible para el ser humano. Durante mucho tiempo existió la duda acerca de cómo se lograba un resultado final libre de contaminación tras un método que incluía traspasos del buche de una abeja al de otra, saliva y encimas mediante.
Para despejar esta incógnita se realizaron estudios que determinaron que la abeja posee dos estómagos: uno para la elaboración de la miel y otro para procesar los alimentos que consume para su propia nutrición. Esta característica de las abejas logra que la miel fabricada esté libre de cualquier contaminación, ya que en el “estómago de la miel” no hay jugos gástricos.
Es posible clasificar también a las formas en que las flores entregan el néctar: la primera, de forma directa, la segunda, solo bajo condiciones de intensa actividad solar y finalmente, el néctar oculto en el interior de las plantas.
No es coincidencia que las plantas ofrezcan al máximo sus recompensas nutritivas durante los días más propicios para el trabajo de las abejas. La actividad de estos insectos es máxima entre los 10 y los 30 grados de temperatura, coincidiendo con los periodos de máxima estimulación para la producción de néctar durante los días templados. En estas circunstancias, las plantas producen néctar, polen, aromas y colores atrayentes para las abejas. Parecería ser que, de alguna manera, las flores identifican los mejores días y horas para que las abejas recolecten el néctar.
¿Cómo se produce la recolección?
Las abejas mediante sus antenas principalmente, y en menor medida, otras partes de su cuerpo, pueden percibir el aroma de las flores. Esta capacidad de percepción implica que las abejas pueden distinguir las variantes sutiles de la constitución de la flor, tales como la edad, tipo y estado.
Proceso de elaboración de la miel
• La abeja pecoreadora recolecta el néctar de las plantas seleccionando la flor adecuada utilizando sus antenas.
• Una vez elegida la planta llena su buche y emprende el vuelo de regreso a la colmena.
• Otra vez en la colmena, pasa su mercancía a una abeja almacenista y vuelve a partir en busca de más néctar.
• Dentro de la colmena, la primera abeja almacenista la pasará al buche de otra y así sucesivamente hasta que la última deposita el néctar ya deshidratado y modificado por las encimas de la saliva de las abejas en una celda, llenando un tercio de la capacidad de la misma.
• Una vez madurada, la obrera añade el segundo tercio y continúa el proceso hasta su total capacidad.
• Cuando la miel está elaborada, es decir con la humedad justa (17%), la celdilla es operculada con cera con el fin de evitar que se reabsorba el agua del medio y no fermente.
Una vez elegida la planta, la abeja se posa en ella y guarda la mayor cantidad de néctar, para luego transportarla hasta la colonia.
Durante el acopio de néctar las abejas suelen ser constantes, o sea que suelen visitar generalmente la misma flor. Esto resulta útil ya que al saber a dónde ir se ahorra tiempo y energía.
También se ha observado que las abejas a veces trabajan con un tipo de flor por la mañana y con otro por la tarde. Esto se debe a que las flores tienen horarios perfectamente definidos para segregar néctar, según la especie. Debido a la constancia recién mencionada, la abeja sabe cual especie compensara mejor sus esfuerzos a que hora del día. De esta forma pueden desarrollar un programa prefijado durante las horas de luz del día.
Cómo se ve, las abejas conocen tan íntimamente la naturaleza de las flores, como la flor conoce las circunstancias de las abejas, configurando un verdadero equipo, coordinado y preparado para entregar y recolectar el néctar.
¿Cómo se transforma el néctar en miel?
La transformación desde el néctar a la miel es un proceso de concentración en el que se reduce el contenido de agua desde un 70-92 % hasta un 17 % aproximadamente. Se trata de un proceso físico, además de un proceso químico en el que se reduce la sacarosa, transformándose en fructosa y glucosa, mediante la encima invertasa que contiene la saliva de las abejas.
Tras la recolección suficiente de néctar, ahora mezclado en su buche con la encima mencionada, la abeja pecoreadora pasa lo obtenido a una obrera almacenista, que también lo deposita en su buche aumentando la concentración de invertasa hasta 20 veces.
Como en el interior de la colonia la temperatura es elevada entonces se produce una deshidratación natural del néctar. Este traspaso del néctar, con su sucesiva concentración, entre las distintas obreras de la colonia finaliza cuando la última obrera almacenista lo deposita en una celdilla, a un tercio de su capacidad.
En su interior continua el proceso deshidratante y la miel pierde agua hasta que madura. Una vez madurada, la obrera añade el segundo tercio y continúa el proceso hasta su total capacidad. Si espesa demasiado, las abejas lo diluirán con agua para guardarla en una consistencia perfecta. Cuando la miel está elaborada, la celdilla es operculada con cera con el fin de evitar que se reabsorba el agua del medio y no fermente.
Lo más sorprendente de todo este proceso es que las enzimas segregadas por la abeja, tras lograr su cometido invirtiendo el azúcar compuesto (sacarosa), en azúcar simple (glucosa y fructosa), se desintegran totalmente, por lo que la abeja expulsa la miel terminada de su organismo absolutamente limpia de todo componente proveniente del mismo y, por lo tanto, la miel sale sin ningún rastro del paso por el buche melario.

2 de junio de 2011

Marcado de abejas reina

Para la explotación racional de un colmenar es indispensable marcar las reinas, para esto podemos utilizar un marcador de reinas de los que venden en el mercado y seguiremos el código de colores internacional:
Para:
- años terminados en 1 o en 6, Blanco  
- años terminados en 2 o en 7,
Amarillo
- años terminados en 3 o en 8,
Rojo
- años terminados en 4 o en 9,
Verde

años terminados en 5 o en 0, Azul