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26 de enero de 2011

La consanguinidad en las abejas

El caso de las abejas es particularmente especial. Ellas son una de las especies animales que más susceptibles son a la consanguinidad. El primer indicio de que nuestras abejas sufren este problema, es la cría salteada, que no debe confundirse con ningún tipo de enfermedad de la cría.
Ahora bien, ¿qué entendemos por cría salteada y en qué porcentaje? Nos referimos a la observación del área de cría operculada, que hay en un panal 13 días después de que la reina tuvo oportunidad de aovarlo. Se entiende que para esta prueba, introducimos el día 0, un panal obrado vacío en el centro de una cámara de cría, con lo cual la reina empieza a aovar 24 horas después. Probablemente ambas caras del panal estarán totalmente aovadas hacia fines del día 3. El día 13 retiramos el marco y medimos un área de 10 celdas X 10 celdas del centro del panal. De las 100 celdas que componen esta superficie, debemos contar todas aquellas que no contengan cría operculada.
En el caso de contar 15 o más celdas que no contengan cría operculada, podemos afirmar que hay un alto grado de consanguinidad en nuestras abejas, y tanto más elevado cuanto menos cría operculada encontremos. Esta simple prueba nos permite determinar el "porcentaje de viabilidad de la cría" de la reina que fue testedada; que debe ser del 85% o más para considerarla bien apareada, lo que significa que de cada 100 huevos que ella ponga por lo menos 85 deben terminar en abejas obreras.
Creemos que más de uno de Uds. se pregunta ¿Qué pasó mientras tanto con los 15 huevos que la reina puso del total de 100, y que no permitieron el surgimiento de una obrera o de un zángano? Ocurrió algo muy especial y que refleja en su esencia el tema que estamos tratando.
Como se sabe, las hembras de las abejas -reinas y obreras- nacen de un huevo, que es la unión de un óvulo de la reina con un espermatozoide de uno de los 10 a 15 zánganos que se aparearon con esa reina. En tanto que los zánganos nacen de los óvulos de la reina, esto significa que la reina produce zánganos sin necesidad de aparearse. Esta particularidad del sistema reproductivo de las abejas se denominó PARTENOGENESIS en 1845 cuando Dzierzon describe por primera vez el fenómeno. En 1986 el brillante apicultor uruguayo Samuel de León del Río, lo rebautizó como TELIGENESIS, en su muy interesante libro "He aquí las abejas" (Editorial Hemisferio Sur), y nos ayudó a comprender que los zánganos de una colmena son medio hermanos de la reina que puso el óvulo de donde nacieron, y no sus hijos como la teoría de la partenogénesis establecía.
¿Qué tiene esto que ver con el tema que estamos tratando?
Muchísimo como verán... Las abejas reinas maduran sexualmente 5 a 6 días después de su nacimiento, esto quiere decir que han desarrollado aptitud para aparearse con los zánganos. Es común que las reinas vírgenes se apareen durante 2 o 3 días seguidos, en las horas más cálidas que siguen al mediodía, con un total de 10 a 15 zánganos y a una distancia de la colmena de 4 a 5 Km. Aquí redondeamos dos conceptos fundamentales:
apareamientos múltiples y a gran distancia de la colmena.

Estos dos puntos son claves para comprender que la evolución ha orientado a la fecundación de las reinas, hacia una gran diversidad desde el punto de vista genético, lo cual conduce a que la población de obreras de una colmena sea toda hija de una sola madre: la reina, pero que tienen muchos padres y muy distintos, tantos como zánganos se aparearon con esa reina. Por lo tanto, las abejas de una colmena son una gran familia formada por muchas subfamilias, que representan la unión de los óvulos de la reina, con muchos y variados espermatozoides de distintos zánganos. Una prueba válida de lo explicado anteriormente, se obtiene de la observación del distinto color que presentan las obreras hijas de una misma reina.
Ahora plantearemos como ejemplo, el caso de una reina que posee un 70% de viabilidad de su cría. Podremos explicar por qué un 30% de los huevos que ponga esa reina, jamás serán hembras ni zánganos: sin que ello tenga relación con ninguna enfermedad. Ocurre lo siguiente: para que nazca una hembra es necesaria la unión de un óvulo de la reina con uno de los espermatozoides de los zánganos que se aparearon con ella. Sin embargo, para que la unión de ambos resulte en un huevo y por lo tanto en una hembra, deben tener algo distinto: sus respectivos genes (conocidos también como "alelos") sexuales. Recordemos que los genes son unidades de transmisión hereditaria y que los alelos son formas distintas que puede presentar ese gen.
Se conocen 12 genes sexuales en las abejas. Se los identifica con las letras S1, S2, S3... hasta S12. La reina y la obrera tienen siempre dos de ellos y que son distintos entre sí, uno de los genes S es acarreado con el óvulo de su madre y el otro gen S es aportado por el padre en el espermatozoide. Los zánganos al nacer de óvulos, tienen un solo gen S, el que está presente en el óvulo de la reina que les dio origen.
He tratado de explicar con la mayor claridad posible, un tema de por sí complicado, por favor sigan leyendo, pues lo que sigue es mucho más fácil de comprender.
Dijimos que la reina tiene dos genes sexuales, por ejemplo S5 y S9, asimismo sus óvulos tendrán sólo uno de los genes S, de tal modo que la mitad tendrán el S5 y la otra mitad el S9. A su vez, cada uno de los zánganos que la apareó aportó solamente un gen S. Si esta reina de nuestro ejemplo, se apareó con 10 zánganos, cada uno ellos aportando hipotéticamente la misma cantidad de semen con los siguientes 10 genes S: S7, S8, S11, S10, S9, S6, S5, S4, S9 y S3.
¿Qué va a ocurrir con la prole de esta reina? Antes de seguir, quiero hacer notar algo que a Uds. les llamó la atención: tres de los zánganos que fecundaron a la reina, tienen en común con ella sus alelos sexuales, dos zánganos S9 y un zángano S5, estos zánganos son parientes muy próximos de la reina. Si el óvulo S5 se une a un espermatozoide S5, o si un óvulo S9 se une a uno de los espermatozoides S9, en ninguno de los casos nacerá una obrera ni tampoco un zángano. Lo que ocurrirá es que si bien tres días después de la postura del huevo eclosionará una larva, algunas horas después ésta será destruída por las abejas, dando lugar a una celda vacía o cría salteada. Esta reina tendrá una viabilidad del 70%, solamente la unión de los óvulos S5 o S9 con los espermatozoides S7, S8, S11, S10, S6, S4 o S3 dará origen a un huevo y por consiguiente a una hembra, ya sea obrera o reina.
El descubridor de ésto fue el genetista y apicultor polaco Jerzy Woyke, quien también transfirió estas larvas recién nacidas (antes de que las abejas las destruyeran), las alimentó artificialmente y luego las operculó con polen y cera. ¿Saben qué ocurrió? Nacieron zánganos diploides -con dos juegos de cromosomas- que eran absolutamente estériles, es decir, incapaces de producir semen fértil. Era obvio que las obreras, al destruir estas larvas -que son el resultado de apareamientos consanguíneos- se anticipan y evitan el nacimiento de estos engendros que atentan contra la preservación de la especie.
Una reina que posea una viabilidad del 70% de su cría, distará mucho de presentar un patrón de cría sólido. Lo que se denomina plancha de cría, refleja no tanto la calidad de la reina sino el éxito que tuvo en aparearse con zánganos que tenían genes sexuales distintos a los de ella. En síntesis, la primera diferencia entre una colmena encabezada por una reina bien fecundada y otra colmena que tiene una reina apareada consanguíneamente, es que la segunda reina tendrá quizás un mismo nivel de postura pero que, sin embargo, no se verá reflejado en nacimientos correspondientes, porque la viabilidad de su cría es muy inferior. Como ya sabemos, menos abejas en la mielada representan kilos de miel perdidos.
Otras consecuencias nefastas de la endocría en las abejas son:
1) Falta de despegue en primavera, esto es colmenas que no crecen al ritmo de las demás.
2) Susceptibilidad a enfermedades.
3) Dificultades para pasar la invernada.
4) Ineficiencia en la pecorea, es decir, abejas haraganas.

Ahora bien, ¿en qué medida la consanguinidad está afectando la productividad de los colmenares en la Argentina? Para responder a esto me basaré en dos fuentes:
- Nuestra experiencia personal consistente en visitar apiarios de muchas provincias argentinas.
- El trabajo de investigación denominado "Características de la Apicultura Argentina y el Impacto de la Abeja Africanizada en la Producción", que fue realizado durante 1983, 1984 y 1985 en nuestro país por un grupo de ocho científicos estadounidenses, encabezados por el Dr. Alfred Dietz, del Departamento de Entomología de la Universidad de Georgia y con el soporte económico del Departmento de Agricultura de los EE.UU. (USDA). Este trabajo representa un emprendimiento sin precedentes en cuanto a su envergadura, no nos consta que ninguna otra iniciativa similar haya sido encarada por ningún organismo gubernamental de nuestro país.

Transcribiré textualmente una parte del texto, referida la tema que nos ocupa: "El cambio de reinas es practicado por el 15% de los apicultores, 26% de los apicultores cambian reinas después de dos años, y el 5% cada tres o más años. El 33% de los apicultores nunca cambió las reinas de sus colmenas y el 10% de los encuestados cambia reinas sólo cuando la reina empieza a fallar y no presenta un patrón de cría sólido. El 47% de los apicultores que cambian reinas, utiliza como material de selección sus propias colmenas, el 17% obtiene sus reinas de criadores en la provincia de Buenos Aires, 9% de criadores en Santa Fe, 9% de criadores de Córdoba y el 18% de criadores de su misma zona. Es llamativo que el 70% de los productores emplea celdas reales en lugar de reinas fecundadas para el recambio."
Luego de la lectura de este párrafo, no resulta ninguna sorpresa que el cambio de reinas efectuado en base a celdas reales, que tienen como base genética las mismas colmenas del apicultor y que a su vez se aparean con zánganos criados en esas mismas colmenas, haya conducido a un alto nivel de consanguinidad en los colmenares de nuestro país y a una merma considerable en la producción.

Varroa, un problema en la apicultura

Antes de aplicar el acaricida, para conocer qué porcentaje de varroa tenemos en nuestras colmenas a modo de obtener un "diagnóstico" de la situación inicial.
Siete a diez días después de la aplicación: para comprobar la efectividad del producto utilizado.
Al finalizar el período recomendado en el marbete del producto, para comprobar la eficacia del acaricida. Si en todas las muestras se obtienen infestaciones menores al 1 por ciento, se considera que el tratamiento aplicado fue efectivo. En el caso de que los niveles sean superiores al 1 por ciento, consulte a su asesor técnico de confianza.
Es fundamental que los tres muestreos se realicen sobre las mismas colmenas. Para ello se aconseja identificar la cámara de cría y el frasco correspondiente con la misma marca. (Por ejemplo: Colmena 1 – Frasco 1, Colmena 2 –Frasco 2, etc.).
El muestreo recomendado es el conocido como la "prueba del frasco", que consiste en seis pasos que se detallan en el gráfico.
Recomendaciones para la prueba del frasco. Para saber cuántas muestras realizar, tome como referencia mayor a 60 colmenas, tomar muestras en el diez por ciento, menor a 60 colmenas, tomar en seis como mínimo.
De cada colmena tomar una muestra de aproximadamente 300 abejas.
Las abejas se sacan de ambas caras de 3 cuadros con cría abierta. De esta forma nos aseguramos que la muestra represente el estado sanitario de cada colmena.
El mayor porcentaje de infestación obtenido en el muestreo, será utilizado como valor de referencia para decidir las medidas a tomar en el apiario.
Por ejemplo, si en dos colmenas obtiene 5 por ciento, en otras dos 10 por ciento y en otras dos 15 por ciento, se tomará como referencia 15 por ciento para todo el apiario.
No se quede con dudas, consulte a su Asesor Técnico, al SENASA y/o a los técnicos del INTA de EEA Rafaela,
apirafa@rafaela.inta.gov.ar , (03492) 440121, interno 170. 

21 de enero de 2011

Efectivamente, el veneno de abejas remedia la artritis pero...

El uso del veneno de abeja en el tratamiento de la artritis no es nuevo, pero ahora, una empresa de Nueva Zelanda está buscando la aprobación de la Unión Europea (UE) para comercializar el veneno de abeja para aliviar el dolor ocasionado por esa enfermedad.

Miel y veneno. Aseguran que tiene poderes antiinflamatorios. El veneno de abeja es un líquido transparente, con olor a miel acentuado y de sabor amargo, acre. Su densidad es de l,1313. Una gota colocada sobre el papel de tornasol azul lo vuelve rojo inmediatamente, lo que indica una reacción ácida.
Puede ser considerado como un veneno endotelial violento, además de un marcado estimulante de los músculos lisos. Podemos designarlo como un veneno protoplasmático general.
La compañía Nelson Honey & Marketing asegura que dos cucharaditas diarias de su miel "aderezada" con veneno extraído de las abejas tiene poderes anti-inflamatorios sobre las articulaciones.
La idea de utilizar el veneno de las abejas no es nueva, algunas clínicas hasta ofrecen picaduras de abeja. La Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido aseguró que está considerando analizar la terapia en los próximos meses.
La miel de Manuka con veneno de abeja adicionado ha estado disponible en Nueva Zelanda por 13 años y sus creadores aseguran que, si bien contiene un veneno, ha demostrado ser extremadamente segura.
El producto contiene una mezcla de miel del árbol Manuka -nativo de Nueva Zelanda- y veneno seco de la abeja Apis mellifera utilizando máquinas eléctricas que envían impulsos para estimular la picadura de las abejas obreras a través de una película de látex en un recolector de vidrio.
Es difícil postular la acción del veneno de abeja o la forma en que se supone que funciona, porque toda la evidencia disponible es totalmente anecdótica.
La etiqueta del Ease Nectar advierte a los consumidores que deben iniciar con un cuarto de cucharadita al día e incrementar la dosis hasta una o dos cucharaditas, según sea necesario.
También advierte de que las personas con alergias a la miel o al veneno de abeja deben obtener la aprobación de un médico antes de su uso, y que no debe administrarse a niños menores de 12 meses de edad. La miel siempre ha sido aclamada por sus propiedades curativas, pero la Campaña de Investigación de la Artritis argumentó escepticismo sobre las propiedades benéficas del veneno de abeja en el tratamiento de la enfermedad. Alan Silman, médico en jefe de la campaña, dijo: "Recientemente hemos elaborado un informe sobre la eficacia de las medicinas complementarias en el tratamiento de los tipos comunes de la artritis basada en la evidencia científica disponible y el veneno de abeja no figuraba, ya que no se han hecho investigaciones en este producto".
"Como resultado, es difícil postular la acción del veneno de abeja o la forma en que se supone que funciona, porque toda la evidencia disponible es totalmente anecdótica".
 Tratamiento
Aunque la picadura de abeja es sabido que hace mal, cuando es provocada puede hacer todo lo contrario, y convertirse en terapia de algunas enfermedades. Este tipo de tratamiento se denomina Apipuntura.
Investigadores célebres como Joiriche (Moscú) y el Dr. Saine (Montreal) han constatado las virtudes terapéuticas del veneno de las abejas en forma de picadura provocada.
Existen varias maneras de practicar la Apipuntura: colocando la abeja sobre la parte enferma, por ejemplo en gota y reumatismo, como lo hacían Carlomagno e Iván el Terrible. Este tipo de tratamiento se suele aplicar escalonadamente durante varias semanas, alcanzando un total de más de 100 picaduras en total. Una tabla válida sería:
- Día 1º................................1 picadura
- Día 2º................................2 picaduras. Y así sucesivamente hasta llegar al
- Día 10º.............................10 picaduras
- Descanso de tres días
- Se empieza ahora con tres picaduras cada día durante 10 días.
Contraindicaciones
Está absolutamente contraindicado aplicar la apitoxina con picaduras de abeja o el veneno de éstas en los siguientes casos:
Hipersensibilidad (alergia al veneno), diabetes, enfermedades infecciosas agudas, tuberculosis, albuminuria, enfermedades psíquicas, enfermedades del hígado y las glándulas suprarrenales en la fase de agudización, nefritis, sífilis, gonorrea, anemia, trastornos hematológicos con disposición a anemia o hemorragia, agotamiento general del organismo, úlcera gástrica y duodenal con tendencia a hemorragias, neoplasias (tumores malignos), período menstrual reciente, embarazo (primeros meses), cardiopatías: afecciones cardiovascular crónica, aneurisma de la aorta, angina de pecho, arteriosclerosis, miocarditis; insuficiencia cardíaca de segundo y tercer grados.
Tampoco se aplicará el tratamiento en pacientes con temperatura elevada, estrés emocional, astenia por insomnio, insuficiencia cardiorrenal. Es importantísimo conocer si una persona posee hipersensibilidad o no al veneno de abejas antes de empezar cualquier tratamiento. Para ello usted puede realizar una sencilla prueba alérgica, para comprobar la reacción anafiláctica. Consiste en aplicar intradérmicamente 0.1 ml. de veneno en el antebrazo. A las 24 h. se inyecta la misma dosis en la región lumbar. Si no hay reacción alérgica, puede realizar el tratamiento al cabo de otras 24 horas.

Exquisiteces con miel

Comidas con miel

Características de la miel

FÍSICAS:


  • Transparencia.
  • Densidad: depende un poco de la temperatura ambiente. La miel es una masa viscosa que con el tiempo se enturbia y solidifica produciendo gránulos cristalinos.
  • Color: depende mucho de la variedad de la miel, ya sea Milflores, Acacia, Encina etc., los colores van desde claros hasta oscuros.
  • Limpieza: la miel debe de ser recolectada de la forma más higiénica posible, ya que debe de estar exenta de partículas extrañas como granos de arena, parte de insectos etc.

SEGÚN SU ORIGEN:

Origen de la miel
  • Multiflorales: designadas según su lugar de recolección. Pueden ser de pradera, de bosque, de huerta, de montaña y media montaña. cristalinos.
  • Monoflorales: en este caso, ha de contener al menos el 51% de su contenido de la misma flor. Hay variedades de Brezo, de naranja, de castaño, de trébol, entre otras.

NUTRICIONALES:

Pirámide nutricional
Las mieles están compuestas por más de 70 elementos beneficiosos para la salud.
Principalmente:
  • Glúcidos:
    • Glucosa y Levulosa 70%
    • Sacarsosa y Dextrosa 5%
  • Agua 20 %
  • Aminoácidos
  • Acidos orgánicos
  • Sales minerales y oligo elementos
  • Vitaminas: todas salvo la A

Las abejas – sociedad perfecta

¿LA SOCIEDAD PERFECTA?
Aparentemente, la sociedad de las abejas sería una sociedad perfecta. Aceptemos que así sea y analicemos por qué ello es posible.
Todas las abejas parecen entenderse entre sí y cada una desempeña un rol específico sin que éstos se superpongan, de modo que del trabajo conjunto se deriva una vida armónica para la colonia.
Llaman también la atención la especialización del trabajo y la perfecta limitación de los roles y responsabilidades de cada una. Por otra parte, todas parecen sentirse tranquilas, porque poseen un perfecto sistema de defensa frente a agresiones externas.
Desde el punto de vista biológico, llama la atención la perfección de sus sistemas de comunicación, en que la información rápidamente alcanza una total cobertura y el mensaje tiene para todas un mismo significado.
Tienen un sistema de comunicación perfecta a través de feromonas, y un eficiente sistema de defensa de la comunidad frente a cualquier agresor. Una abeja, al picar al agresor, se sacrifica y debe morir, pero junto con eso libera una feromona que estimula la agresividad de toda la colonia que sale a la defensa. Tal vez la característica más importante y que da mayor estabilidad a esta sociedad es la jerarquización de las estructuras, junto a la división del trabajo, con roles perfectamente definidos.
En ellas se desdibuja el individuo, para tomar importancia la sociedad como un todo. Se ven incluso altruismos supremos que llevan hasta la muerte individual en beneficio de toda la sociedad.
Lo que llama la atención es que las colonias no son pequeñas y tienen por lo general miles de individuos.
Las abejas: ¿sociedad perfecta?Sobre las abejas encontramos un texto de Dídimo de Alejandría, (autor de las Geórgicas Suda, en 15 libros. Vivió a finales del siglo IV o comienzos del V. Posiblemente fue también médico ya que se le cita en el siglo VI por los médicos Alejandro de Tralles y Aecio, los que le atribuyen la autoría de otra obra llamada Octátomo o Libro de los ocho tomos), que las describe en un decálogo de la siguiente forma:
  1. La abeja es el más sabio e industrioso de todos los animales, muy cercano al hombre por su entendimiento; y lo elaborado por ella es en verdad divino y sumamente útil para los hombres.
  2. Incluso la organización política de este animal se asemeja a las ciudades regidas por las mejores leyes.
  3. Pues lleva a cabo sus salidas bajo la dirección de un jefe y siguiendo un orden; y acarreando de las flores y los árboles las savias más viscosas, embadurnan con ellas como con ungüento el suelo y las entradas, dedicándose unas a la miel y otras colaborando en cualquier otra tarea.
  4. El animal es también limpio hasta la exageración y no se acerca a ninguna sustancia maloliente ni sucia; no es glotón y no acude a la carne ni a a la sangre ni a materia grasa alguna, sino solamente a lo que tiene un jugo dulce.
  5. Tampoco estropea el trabajo de otros, rechazando no obstante con energía a los que se aplican a estropear el suyo.
  6. Consciente de su debilidad, construye los accesos a su casa angostos y con un trazado tortuoso. Así pues, a los que entran para hacer daño los rodean entre varias y los matan con facilidad.
  7. A este animal le fascina también la bella música, por lo cual los músicos, tocando el címbalo o batiendo rítmicamente las palmas, las congregan aunque estén dispersas.
  8. Este animal es el único que busca un jefe que cuide de la comunidad, razón por la que siempre honra a su rey, lo obedece con celo en lo que ordene, lo sostiene cuando está enfermo y cuando no puede volar carga con él y lo defiende.
  9. Aborrece sobremanera a los perezosos, por eso matan entre todas a las que prefieren el ocio y gastan el producto de su trabajo.
  10. Pero su habilidad y proximidad a la inteligencia racional se ve sobre todo en que hace sus celdas hexagonales.
Por todo esto y por muchas cosas mas tenemos que ser como las abejas y viviremos mucho mejor 

19 de enero de 2011

La vida de la abeja

La abeja pertenece a la familia de los himenópteros , (del griego himen = membrana), insectos de alas translúcidas y membranosas, como la avispa y la hormiga. Vive en todas partes del mundo, salvo en las regiones donde el invierno es demasiado frío. Existen numerosas especies de abejas, pero la que lamamos abeja de miel lleva el nombre científico de Apis melífica (o Apis melífera).
Del huevo a la abeja : Las abejas (reina, obreras o zánganos) nacen todas de un huevo minúsculo puesto y depositado por la reina en un alvéolo.  
Un huevo fecundado (hembra), depositado en una alvéolo y alimentado de una papilla de polen y de miel, se volverá una abeja obrera. El huevo se transforma en larva el cuarto día, el 8° día las abejas opérculan el alvéolo y la metamorfosis continúa en secreto : la larva forma un capullo, luego una ninfa, la ninfa se vuelve crisálida hasta la apertura final, el 15° día. El insecto alado, formado, desgarra el opérculo, listo para asumir sus primeros cargos.
Otros huevos hembras, depositados en unas alvéolos reales*, son exclusivamente alimentados con jalea real. Están destinados a volverse las futuras reinas. El operculaje se hace el 6° día, la transformación es más lenta : será necesario esperar 21 días para que la larva real de nacimiento a una joven reina, que puede llegar a medir cerca de 18mm.   Los huevos no fecundados (machos) son depositados en un alvéolo normal y reciben la misma comida que las larvas obreras. La metamorfosis es todavía más larga : los machos nacen al cabo del 23° día.
Una vida social muy organizada :   Como las hormigas, las abejas son insectos sociales, no pueden tener una existencia aislada y necesitan vivir en colonia . Una colonia muy fuertemente organizada, siempre compuesta de obreras , de zánganos y de una sola reina .

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Las obreras son exclusivamente abejas hembras, las más numerosas de la colonia (cerca de 30.000 hasta 70.000 por colmena). Trabajan sin tregua, y se encargan de todas las tareas inherentes al buen funcionamiento de la colmena. Pero, al contrario de las hormigas que tienen asignada una sola tarea específica durante toda su vida, las abejas las hacen todas, sucesivamente, durante una vida que, por término medio, dura solo unas semanas (cerca de 45 días). 



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Durante los cuatros primeros días de su vida, la obrera limpia los alvéolos y la colmena. Del día 5 al día 11, es nodriza y ceba de jalea real las larvas de los alvéolos reales. Del día 11 al día 13, se convierte en almacenera : su papel consiste en almacenar el polen y el néctar en los alvéolos y en ventilar la colmena, agitando muy rápidamente sus alas, para mantener así una temperatura y humedad constante. Del día 14 al día 17 las glándulas productoras de cera de su abdomen ya desarrolladas, se vuelve cerera y edifica los panales. Del día 18 al día 21 es centinela y está de guardia a la entrada de la colmena para rechazar a los intrusos, avispas, mariposas e incluso a los zánganos. A partir del día 22 y hasta su muerte irá de flor en flor a cosechar néctar, polen y propolis : se vuelve libadora y trae la comida a la colmena. 

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Los zánganos son los únicos machos de la colonia. Son solo un centenar, son más gordos, más redondos y más peludos que las obreras. Son tolerados en el seno de la colmena como fecundadores potenciales de la reina y viven en primavera y en verano. No siendo capaces de alimentarse por si mismos, son alimentados por las obreras. Como no tienen aguijón no pueden asegurar la protección de la colonia y su misión esencial es la de fecundar a la reina .
Pero solo algunos lo consiguen durante un vuelo nupcial único y ... mortal. Una vez cumplida su misión como reproductores mueren destripados por la reina. En cuanto han salido de la colmena las obreras ya no les dejan entrar, porque son considerados bocas inútiles de alimentar. Los que se quedan en el interior son despiadadamente expulsados y abandonados a su suerte. Incapaces de sobrevivir son condenados a una muerte segura.  
En una colonia de abejas sólo puede haber una reina. Nace en un alvéolo real*, un alvéolo más grande que los otros de forma oblonga construido especialmente por las obreras para abrigar larvas reales. Para asegurar la perennidad de la especie la colmena tiene siempre varios alvéolos reales conteniendo cada uno una larva alimentada con jalea real y susceptible de volverse reina.  
 





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Nada mas nacer la primera reina tiene como misión la de matar todas las larvas de las otras celdas reales. Debe reinar sin reparto sobre la colonia. Si una segunda reina nace al mismo tiempo, las dos reinas se entablan en una batalla a muerte y la que salga victoriosa será la que mande sobre la colmena. Tres a seis días después de su nacimiento, la joven reina emprende el vuelo para un vuelo nupcial único donde va a unirse cinco o seis veces a una decena de zánganos. El vuelo puede repetirse hasta que la espermateca de la reina -especie de reserva para espermatozoides- esté llena. Una vez fecundada vuelve a la colmena, dónde empieza su vida de ponedora . Jamás saldrá durante los 4 o 5 años que dure su existencia y tendrá una sola misión, poner sin descanso ¡ hasta 2.000 huevos al día ! (cerca de 1 huevo/minuto). Continuamente rodeada, protegida y alimentada por las obreras, es el objeto de todos sus cuidados.
Primero porque de todas las abejas es la única que tiene la función de reproducción siendo las obreras estériles. Pone a discreción huevos machos o hembras, según su fecundación: los huevos fecundados producen obreras, los que no son fecundados dan nacimiento a los zánganos.   Luego para determinar toda la vida de la colmena, segrega una sustancia química llamada feromona , específica de cada colmena, indispensable a la cohesión social. Las abejas tocan y lamen ésta secreción, de donde sacan toda la información necesaria a la organización del trabajo.  
Una morfología adaptada :





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La naturaleza no dejando nada a la casualidad, a creado con la abeja un insecto completamente adaptado a los diferentes roles que asume en el seno de la colmena.  Sus ojos compuestos muy móviles y muy perfeccionados, le permiten ver en todas direcciones alrededor de ella, incluso detrás. Sus antenas perforadas de agujeros minúsculos, le sirven de "nariz". Las abejas son muy sensibles a los olores, pueden localizar fuentes de néctar lejanos y comunicar entre ellas por secreciones olorosas.
Su boca tiene dos mandíbulas poderosas, que sirven para cortar, pinzar, cepillar, dar forma a las escamas de cera, amasar el propóleo, construir las paredes de los alvéolos ... La abeja posee una trompa dotada de una lengua retráctil que le permite aspirar hasta lo más profundo de las flores. 
Sus seis patas son también una herramienta de trabajo muy perfeccionada: las patas delanteras, provistas de pequeñas ventosas le permiten agarrar el polen, engancharse a cualquier soporte, y limpiar sus antenas. Las patas posteriores peludas y con hendiduras en forma de cuchara, están dotadas de bolsas de polen o cestillas, donde carga y amontona, su precioso botín y de ganchos que le permiten colgarse las unas a las otras para formar un enjambre o una cadena cerera . El abdomen contiene el buche , una especie de reserva donde la abeja acumula el néctar, la miel, el maná , , y el agua, que puede luego expulsar conforme a sus necesidades. Sus dos pares de alas membranosas ofrecen menor resistencia al aire y le permiten volar en todos los sentidos, hacia adelante, hacia atrás, y sobre los lados, son poderosos ventiladores que producen unos sonidos particulares para comunicarse. La abeja como la avispa, posee un aguijón , pero sólo pica una vez, en caso de necesidad, para defender su territorio y/o sus reservas : su aguijón clavado desgarra una parte de su abdomen y muere rápidamente.
El lenguaje de las abejas :
Toda la información esencial a la organización de la colmena proviene de secreciones químicas, las feromonas , segregadas por la reina pero también por las obreras. Se trata de sustancias mensajeras que circulan de una a otra a través de la boca y de las antenas y de las que sacan toda la información .
Las feromonas sirven por ejemplo para identificar lugares - identificación de la colmena, localización de manantiales de néctar, de lugares de enjambrazón, de la reina por los zánganos durante el vuelvo nupcial ... -, para emitir señales de alarma, controlar las reservas de comida, equilibrar la población regulando la puesta de la reina, mantener en permanencia la temperatura y la humedad ideales en el seno de la colmena... Además las abejas poseen entre ellas un lenguaje codificado muy preciso, el del baile : éste baile ejecutado por las abejas exploradoras a su llegada a la colmena, informa a las demás sobre el lugar y la distancia de una fuente de abastecimiento. 
El baile en círculo significa un lugar muy cercano (menos de 25 metros). Para lugares más lejanos hasta una decena de kilómetros, el baile bullicioso o baile en ocho con figuras muy complicadas, indica en función de las oscilaciones abdominales y de las vibraciones emitidas, la distancia del botín a recoger. La dirección se expresa respecto a la posición del sol. La distancia por el número y la velocidad de las vueltas efectuadas por la abeja sobre sí misma.  





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Un papel esencial en la naturaleza :    Las abejas al libar tienen un papel esencial en la polinización , la multiplicación de las especies florales y el desarrollo de los cultivos frutales ¡sin polen, no hay fruta, sin abeja no hay polinización! Las abejas son muy sensibles a la polución . Es esencial que el hombre respete su medio ambiente y mantenga las condiciones favorables a su desarrollo: evitando por ejemplo los tratamientos químicos nocivos sobre los cultivos frutales, la destrucción de los setos vivos que bordean los campos, ricos en plantas melíficas, o el abandono de cultivos como la alfafa o el trébol, grandes productores de néctar.
Citamos por ejemplo las palabras de Einstein :
"Si la abeja desapareciera de la superficie del globo, al hombre solo le quedarían 4 años de vida : sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres ..." 

Loque Americana: Tratamiento y prevención

Por: Lic. Pablo A. Chacana1, Ing. Sebastián E. Borracci1, Dra. Marcela C. Audisio2, Dra. Gabriela M. Cabrera3, Lic. Gabriela L. Gallardo3, Ing. Alejandra Palacio4 & Dr. Horacio R. Terzolo1
La Loque Americana es una de las enfermedades más serias e infecciosas de las colmenas por su alto grado de patogenicidad y virulencia. La misma causa severos daños económicos al sector apícola en muchos países productores de miel. Esta enfermedad, causada por la bacteria esporulada Paenibacillus larvae, ataca a las larvas durante sus primeros momentos de desarrollo. Para una descripción detallada de la enfermedad y su diagnóstico, ver "Loque Americana de las abejas: Características y diagnóstico de la enfermedad".
Tratamiento de la enfermedad Mediante la aplicación de las medidas hasta ahora disponibles sólo se logra disminuir la infección en los apiarios, ya que las únicas medidas eficaces de control son indirectas como: cepillado de abejas; paqueteado; flameado; destrucción de la colmena enferma total o parcial por fuego; desinfección de los materiales apícolas por medio de la irradiación con cobalto-60; lavado con soda cáustica; e inmersión en parafina (Del Hoyo et al., 1998).
También se han combinado estas medidas con la aplicación de antibióticos, como la oxitetraciclina (Terramicina®, PFIZER) o el tartrato de tilosina (Tylan®, ELANCO), que por lo general no actúan sobre la forma esporulada y tienen el inconveniente de dejar residuos en la miel. La presencia de residuos en productos alimentarios humanos restringe la exportación dadas las limitaciones impuestas por los países compradores.
Además cabe mencionar que existen en nuestro país experiencias sobre la efectividad de la oxitetraciclina sobre P. larvae (Alippi, 2000) en las cuales de 58 muestras bacterianas de P. larvae analizadas, 23 (40%) presentaron resistencia a dicho antibiótico. Estas resistencias serían producto del uso irracional de los antibióticos tanto para la prevención como para el control de Loque Europea y Loque Americana. De esto último surge la necesidad de profundizar sobre las investigaciones de productos alternativos al uso de antibióticos.
Profilaxis de la enfermedad Existen experimentos donde se analizó la respuesta natural de larvas de A. mellifera luego de suministrar cultivos de P. larvae disueltos en jarabe de azúcar como vacuna, el análisis de los resultados indican una acción profiláctica específica importante contra la Loque Americana (Rudenko, 1994).
Otro enfoque novedoso es la "exclusión competitiva". Significa colonizar con bacterias buenas” (probióticas, o que “están a favor de la vida”) para que éstas compitan con las “malas” que causan enfermedad. Los huevos, larvas y abejas que recién emergen están libres de gérmenes. La colonización del intestino de las larvas ocurre cuando son alimentadas con jalea real por las abejas nodrizas. De este modo, las larvas adquieren la flora normal de la abeja. Estos microorganismos son los mismos que están presentes en las flores, en el polen corbicular y especialmente en el polen fermentado que se guarda en las celdillas del panal (pan de abeja). Se sabe que las bacterias lácticas y microorganismos relacionados desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de la microflora intestinal a través de mecanismos de "exclusión competitiva”. Las investigaciones actuales están orientadas a la búsqueda de cepas que presenten muy buena colonización de las larvas y poder inhibitorio para el bacilo productor de la Loque Americana.
Dado que los antibióticos han generado tanta resistencia, estando en muchos casos su aplicación totalmente prohibida debido a los residuos que dejan en la miel y productos apícolas destinados al consumo humano, se están realizando investigaciones dirigidas a la búsqueda de nuevos productos fúngicos o bacterianos inocuos.
También se ha utilizado el comportamiento higiénico de las obreras de A. mellifera. El mismo consiste en la detección de crías enfermas o infectadas y su remoción selectiva de las celdas por la abeja nodriza. Este comportamiento ha tenido una importancia creciente en los últimos años, ya que es un mecanismo comportamental de tolerancia a las enfermedades de la cría (Rothenbuhler & Thompson, 1956; Palacio et al., 2000). En la actualidad se encuentran trabajos de investigación dirigidos a la selección de líneas genéticas que se caracterizan por poseer un mayor comportamiento higiénico o una posible forma de aumentar la resistencia a la infección de Loque Americana (Palacio et al., 2000).
Investigación sobre medidas profilácticas alternativas al uso de antibióticos
Gracias al apoyo de la SEPCyT, desde el año 2002 se están realizando investigaciones (Proyecto PICT) lideradas por el Laboratorio de Bacteriología y el Grupo de Apicultura de la Estación Experimental INTA Balcarce, para la búsqueda de metodologías alternativas para la prevención de la enfermedad. Se está trabajando en conjunto con Universidades (UBA, Universidad de Salta) e Institutos de investigación nacionales (CERELA), con el objetivo de encontrar medidas de prevención basadas en el uso de probióticos, productos fúngicos, inmunoprofilaxis y otros.
En Argentina, mediante el Proyecto Integrado de Desarrollo Apícola (PROAPI), se difunde la combinación de medidas profilácticas con el comportamiento higiénico y conjuntamente se promociona y estimula la comercialización de material vivo certificado libre de Loque Americana. De este modo ya se ha logrado disminuir la prevalencia de esta enfermedad. Esperamos que con estas nuevas medidas profilácticas, muchas de las cuales aún se están investigando y evaluando, se disponga de más herramientas efectivas para disminuir aún más la incidencia de esta enfermedad y se logre un producto para consumo humano libre de residuos, apto para consumo humano y sin restricciones para la exportación.
1 INTA EEA Balcarce, Departamento de Producción Animal.
2 INIQUI (Instituto de Investigaciones para la Industria Química) - CONICET- Universidad Nacional de Salta (UNSa)
3 Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Departamento de Química Orgánica.
4 Unidad Integrada Balcarce, Facultad de Ciencias Agrarias, UNMdP- INTA EEA Balcarce; PROAPI.
Email: hterzolo@balcarce.inta.gov.ar; pachacana@balcarce.inta.gov.ar

Loque Americana de las abejas: Características y diagnóstico de la enfermedad

Por: Ing. Sebastián E. Borracci1, Lic. Pablo A. Chacana1, Ing. Alejandra Palacio2 & Dr. Horacio R. Terzolo1.
La Argentina ocupa el tercer lugar como país productor de miel con una participación del 6,7% (93.000 toneladas anuales) del mercado mundial, siendo aproximadamente el 80% de su producción exportado principalmente a países como Estados Unidos y Alemania, generando un ingreso de divisas de aproximadamente 100 millones de dólares por año.
La Loque Americana es una de las enfermedades más serias e infecciosas de las colmenas por su alto grado de patogenicidad y virulencia. La misma causa severos daños económicos al sector apícola en muchos países productores de miel.
En el Workshop sobre “Loque Americana” llevado a cabo durante el año 1994, se concluyó que de no implementarse un programa para su control, las pérdidas podrían ser superiores a diez millones de dólares.
Etiología de la Loque Americana y su ciclo infectivo
Esta enfermedad es más conocida mundialmente por su denominación inglesa como “American foulbrood”. Afecta a la abeja domestica (Apis mellifera L.) durante el estado larval, siendo las abejas adultas portadoras asintomáticas pasivas o activas.
El agente causal es Paenibacillus larvae (P.larvae White), una bacteria flagelada de 2,5 a 5 µ de largo y 0,4 a 0,8 µ de ancho. Su característica principal es la de formar endosporas muy resistentes. Estas últimas al poseer doble pared se pueden detectar con coloraciones clásicas para esporas, como la de Shaeffer y Fulton (Baker, 1970). Al observarlas sin coloración con el microscopio de contraste de fase éstas presentan el clásico movimiento browniano. Estas esporas tienen tolerancia a muy altas temperaturas, resisten 30 minutos a 100ºC y 15 minutos a 120ºC. Resisten la acción de desinfectantes químicos como el cloro, productos basados en yodo y radiación ultravioleta durante 20 minutos de exposición. Además, de acuerdo a las condiciones de conservación, pueden sobrevivir en el ambiente por un muy largo tiempo, y recién luego de 30 años comienzan a presentar una disminución de la viabilidad (Bruno, 1999).
Desde el punto de vista taxonómico antiguamente se distinguieron dos especies bacterianas, una causante de la clásica “escama” de la Loque Americana, el denominado Bacillus larvae (White, 1906), y otra poco común causante de la “escama pulverulenta” o Bacillus pulvifaciens (Katznelson, 1950). Actualmente estas dos especies bacterianas se encuadran dentro de la misma especie, Paenibacillus larvae, en la cual se reconocen dos subespecies larvae y pulvifaciens. Estas dos subespecies bacterianas están estrechamente relacionadas, aunque según Heyndrickx et al. (1996) pueden diferenciarse por pruebas bioquímicas.
Las esporas son infectivas y responsables del inicio del ciclo de la enfermedad una vez que las ”larvas“ ingieren o consumen alimento contaminado con las mismas. Las abejas nodrizas pueden albergar a las esporas tanto sobre la superficie corporal como dentro de su tracto digestivo. De este modo, al alimentar a las larvas, las nodrizas portadores transmiten oralmente la infección o inclusive lo hacen indirectamente contaminando a la celda. Una vez dentro del intestino de la larva, las esporas germinan después de un período variable que fluctúa entre las 24 y 48 horas, originándose así las formas vegetativas. Estos bacilos flagelados se reproducen y desarrollan dentro del tracto digestivo de la larva. Cuando la larva pasa al siguiente estadío, durante el desarrollo de la “pre-pupa” (Woodrow & Holst, 1942; Bailey 1984), estos bacilos penetran activamente la membrana peritrófica y la pared intestinal, produciendo la invasión bacteriana de la hemolinfa (Bailey & Ball, 1991). A partir de ese momento la bacteria sigue desarrollándose y reproduciéndose rápidamente, ocasionando la muerte de la cría por septicemia generalizada (Bambrick, 1964). La muerte puede ocurrir en el estado de prepupa o pupa y luego de transcurridos varios días la larva se deseca y adquiere un color negro. En esta etapa se denomina “escama” y tiene un muy alto poder infectivo (Bailey & Ball, 1991). En resumen, el ciclo de la enfermedad (ver Figura 1) puede describirse de la siguiente manera:

Fig 1: Momento que afecta la Loque A. en el ciclo de vida de la abeja. Diseminación y distribución de la enfermedad
Ingestión de alimento con esporos de P. larvae por larvas.
Germinación de las esporas dentro del intestino de la larva y multiplicación restringida al tracto intestinal de la forma vegetativa o bacilo flagelado.
Una vez que la larva pasa a estado de pre-pupa, ocurre la invasión y multiplicación de la bacteria en la hemolinfa.
Frecuentemente cuando la celda se encuentra operculada, la infección se difunde y la pre-pupa o pupa muere por septicemia.
Formación de la “escama” de alto poder infectivo.
La prepupa o pupa muerta va adquiriendo paulatinamente una coloración cada vez más oscura debido a la pigmentación propia de P. larvae. Esta “escama “ puede llegar a contener hasta 2,5 billones de esporas (Bailey & Ball, 1991). A partir de la formación de las “escamas” el material se torna muy infectivo y las mismas son una importantísima fuente de diseminación de las esporas. Bambrick y Rothenbuhler, (1961) describen que con muy pocas esporas es posible infectar una larva de menos de 24 horas de vida. Además, las mismas abejas por medio del pillaje, deriva y alimentación difunden la infección en la propia colmena y entre diferentes apiarios (Hornitzky, 1998). En las condiciones actuales de manejo comercial de las explotaciones apícolas, en las cuales es común el traslado de materiales entre diversas regiones y países, el hombre constituye un eslabón fundamental en la diseminación de la Loque Americana.
La distribución de esta enfermedad es mundial, aunque pocos países de América del Sur y del continente africano no reportan su presencia (Nixon, 1982). La primera persona del continente americano en reconocerla fue Moses Quinby en los Estados Unidos (Root, 1950). En nuestro país se detectó en el año 1989 (Alippi y Nuñez, 1991; Alippi, 1992 ) y se sugiere que probablemente el origen de esta enfermedad fue el ingreso de material vivo, importado proveniente de los EE.UU. Datos posteriores indican una diseminación de esta enfermedad, en la mayoría de las provincias de mayor importancia en producción Apícola, con incidencias hasta del 30% descriptas en el Partido de Tandil (Del Hoyo y col., 1993). Este es uno de los de los partidos de mayor importancia en la producción apícola y además la Provincia de Buenos Aires concentra el 60% de la producción nacional de miel. Esta enfermedad constituye una seria amenaza para la industria apícola en general y limita la comercialización de sus productos.
Detección de la enfermedad en el campo
La Loque Americana se puede identificar claramente observando los marcos de cría de los panales afectados. Estos marcos cuando están afectados por la Loque Americana clásica, presentan una distribución irregular. Así, se pueden detectar celdas infectadas y sanas en el mismo panal. De acuerdo con el grado de infección que presenten la visualización suele presentar un aspecto de mosaico, o sea la presencia de celdas afectadas intercaladas con otras sanas, lo que a campo se describe como panales de “aspecto salteado”. De este modo, cuando se observan con mayor detenimiento, algunas de las celdas se encuentran con crías vivas mezcladas con otras muertas, algunos opérculos hundidos y otros de aspecto grasiento, pudiendo también visualizarse perforaciones irregulares debido a la limpieza sanitaria parcial que efectúan las mismas abejas. Es importante mencionar que las primeras infecciones son muy difíciles de detectar en el campo. La muerte principalmente de pre-pupas y en segundo lugar de pupas, se produce luego de ser operculada la celda. La cría muere una vez finalizada su etapa larval. Va cambiando de color y consistencia, primero desde el pardo amarillento, luego un pardo oscuro y por último un negro pardusco; durante este cambio de coloración la larva se va achicando, deformando y finalmente se adhiere hacia uno de los lados de la celda, hasta adquirir el aspecto de una costra o “escama”. La misma es de difícil extracción, tanto para las abejas como para el apicultor (Bruno, 1999), de modo que al intentar extraerla generalmente se suele romper. En algunos casos la lengua o glosa permanece adherida en forma vertical cruzando la celda; esto último sucede cuando la muerte ocurre pasado el estadio de pre-pupa. Esta escama es en realidad un cultivo puro de billones de esporas y constituye la principal fuente de difusión de la infección. En general sólo se afecta la cría de las abejas obreras y ocasionalmente la de los zánganos y las reinas (Anónimo, 1967).
Esta enfermedad es tan típica que su detección puede efectuarse directamente en el campo, aunque con la ayuda del laboratorio se puede obtener una confirmación inequívoca del diagnóstico. Su determinación en el campo puede realizarse al localizar cuadros de cría con el aspecto y los síntomas clásicos de la Loque Americana que fueron descriptos anteriormente. Se extrae una de las larvas afectadas de apariencia viscosa y se la macera con un palillo. Al estirarla se forma un largo filamento de 2,5 hasta 4 cm que tiene el aspecto y consistencia de un “chicle”. Si se abre la colmena en los casos avanzados de esta enfermedad, es muy notable percibir un fuerte olor pútrido y penetrante que es similar al de la cola de carpintero.
Diagnóstico bacteriológico
Una vez que se detecta la clásica enfermedad en el campo, lo ideal es que se tomen las correspondientes muestras para su posterior confirmación en el laboratorio de bacteriología. Generalmente se pueden remitir al laboratorio directamente los panales afectados tomando la precaución de envolverlos con papel y bolsas plásticas o envases de cartón, para evitar así la diseminación de las esporas. El diagnóstico de laboratorio utiliza técnicas para detección, aislamiento e identificación de Paenibacillus larvae a partir de cultivos realizados con restos larvales (A. Alippi, & Nuñez, 1990) o esporas contenidas en miel (van der Horst, 1998). Dado que las esporas de las escamas son altamente resistentes y se conservan inalteradas por muy largo tiempo, para el estudio de este agente bacteriano no se necesitan utilizar medios de transporte. Para conservar el material por largo tiempo directamente se pueden congelar los panales afectados. Al realizar este procedimiento, luego al descongelar para su cultivo, la escama se separa más fácilmente de las paredes de la celda.
Dado que el P. larvae es un agente patógeno altamente especializado de la larva de la abeja, las esporas sólo pueden germinar y desarrollar formas vegetativas in vitro mediante el empleo de medios de cultivo muy ricos en elementos nutritivos. De hecho, una característica diferencial de P. larvae es su incapacidad para desarrollar en medios de cultivo simples, que usualmente permiten la germinación de esporas bacterianas de la mayoría de las cepas saprófitas de Bacillus spp. Es por ello adecuado el uso de una base rica como infusión cerebro-corazón (Goodwin, 1994), Columbia agar con el agregado de sangre de ovino (Heyndrickx et al., 1996), agar base sangre con sangre equina (Nordström & Fries, 1995) y agar MYPGP que tiene como base al medio Müller-Hinton (Dingman & Stahly, 1983). Los componentes indispensables para el crecimiento de P. larvae son la tiamina o vitamina B1, el extracto de levadura y varias peptonas. Para lograr la esporulación se describe el agregado de glucosa y piruvato de sodio (Dingman et al., 1983). También se han diseñado medios de cultivo específicos y selectivos, especialmente desarrollados con ácido nalidíxico para la búsqueda de P.larvae en muestras con bajo número de esporas y que están contaminadas con otras bacterias (Alippi, 1996). Estos medios selectivos no se requieren para el aislamiento a partir de escamas, dado que las mismas per se constituyen un cultivo puro de P. larvae.
Para la identificación de cultivos de P. larvae (Alippi, 1992) se pueden realizar pruebas bioquímicas específicas con el agregado a los medios de crecimiento de tiamina a razón de 1 µg/mL, obteniéndose los siguientes resultados: catalasa negativo, hidrólisis de la esculina positivo, crecimiento en agar citrato de Simmons negativo, producción de ácido sulfhídrico negativo, producción de indol negativo, reacción de Voges-Proskauer negativo, gelatinasa positivo, ß-galactosidasa u orto.nitro.fenil-ß-D-galactopiranosido (ONPG) negativo, ureasa negativo, no hidroliza al almidón y fermenta la manosa, glicerol, ribosa y trehalosa, pero no fermenta a la sacarosa y xilosa. Para la diferenciación de P. larvae larvae y P. larvae pulvifaciens se utilizan las siguientes pruebas bioquímicas (Tabla 1): dependencia de la tiamina (1 µg/mL) para crecimiento, crecimiento a 20°C, fermentación del manitol y salicina e hidrólisis de la arginina (Heyndrickx et al., 1996; Sneath, 1986).
1 Laboratorio de Bacteriología, INTA EEA Balcarce
2 Unidad Integrada Fac. de Ciencias Agrarias, UNMdP- INTA EEA Balcarce; PROAPI.
Email: hterzolo@balcarce.inta.gov.ar; pachacana@balcarce.inta.gov.ar

18 de enero de 2011

NOSEMOSIS


El agente causal es un protozoario: Nosema apisZ. que afecta el aparato digestivo de las obreras, zánganos y de la reina. El esporo de N.apis es ingerido con el alimento y destruye las células epiteliales encargadas de la digestión y asimilación, de tal manera que no se aprovecha convenientemente el alimento ingerido.
Efectos nocivos sobre las abejas:
  • Altera el metabolismo: hay menor digestión de las proteínas (polen), disminuyen así las energías (sustancias de reserva) y se reduce su longevidad.
  • Se produce atrofia de las glándulas hipofaríngeas, que degeneran y atrofian prematuramente.
  • Sobre la reina: se atrofian las ovariolas hasta producir esterilidad (recambio frecuente de la reina).
  • Anemia: se manifiesta como una parálisis, al no tener fuerza para mover las alas y volar.
Efectos nocivos sobre la producción:
  • Pérdida de abejas adultas, principalmente a la salida del invierno y principios de primavera (las abejas del invierno no pudieron acopiar reservas en su cuerpo)
  • La producción de miel disminuye en un 25%
  • El consumo de miel durante la invernada es mayor (hasta un 50%)
  • La producción de jalea real es nula (no se incorporan proteínas - atrofia de las glándulas hipofaríngeas) por consiguiente no pueden producirse reinas de buena calidad ni larvas saludables. Consecuentemente se debilita la colmena, disminuye la postura y la colonia reemplaza la reina.
Síntomatología - Diagnóstico - Tratamiento Como el intestino se "lastima", cambia su apariencia. Los intestinos de las abejas enfermas se ven blanquecinos, hinchados, flácidos, deformados; mientras los intestinos de abejas sanas son de color verdoso amarillento y turgentes (podría utilizarse como diagnóstico a campo). La presencia de diarrea, no es única de esta enfermedad; por lo tanto no sirve como diagnóstico diferencial.
Estudios realizados en La Plata (Departamento de Granja-MAA-Bs.As.) muestran que existen meses en el año en que la esporulación es mayor. La curva muestra que para las condiciones climáticas de esa ciudad la mayor esporulación de N.apis se da durante los meses de Septiembre-Octubre y Noviembre. Teniendo en cuenta este comportamiento y luego de un análisis de laboratorio, se toma la decisión con respecto a la utilización de productos químicos.
En el mercado puede disponerse de fumagilina con el nombre comercial Fumagilina B y con otro principio activo el colmesan ph.
En cualquiera de los casos deben respetarse los tiempos desde la ultima aplicación hasta la cosecha para evitar problemas de contaminación de los productos de la colmena.
La fumagilina puede suministrarse en forma de jarabe o de "torta".
El jarabe debe preparase y usarse en el momento:
  • Preparar 24 litros de jarabe utilizando dos partes de miel y una parte de
  • agua (jarabe de otoño)
  • Disolver el envase de 25gr. de Fugiprin "b" en medio litro de jarabe
  • La temperatura del jarabe no debe ser superior a 30 grados.
  • Incorporar el producto disuelto al resto del jarabe
  • Se debe administrar un litro del jarabe por colmena tres veces a intervalos de 7 días
Para el tratamiento de primavera se procede de igual manera, sólo que el jarabe a utilizar deberá ser de una parte de azúcar y una de agua.
En torta candy:
  • Mezclar bien 25 gr. de Fugiprin "b" con 2400gr. De azúcar impalpable
  • Incorporar miel para unir el polvo y adquiera una consistencia semidura
  • Dividir el total de la masa en 24 partes (120gr. Cada una)
  • Colocar cada una sobre papel, introducirlo por la piquera o colocar sobre los cabezales de los marcos con cría.
Recomendaciones para prevenir nosemosis:
  • Desinfección del material usado con ácido acético glaciar 80%, utilizando 200cc por m3. Se ubican en una pieza cerrada pilas de 6 a 7 alzas, se humedecen paños con la solución de ácido acético y se esparcen en la habitación para que se evapore. Deben tomarse precauciones porque el ácido acético es cáustico y daña la piel. El periodo de desinfección dura 7 días, luego se ventila el material como mínimo durante 48 horas antes de usarse en el campo.
  • Cambiar el 33% de los cuadros de la cámara de cría por año para disminuir la contaminación interna)
  • Evitar el exceso de humedad dentro de la colmena, como así también los lugares húmedos para la instalación del colmenar
  • Invernar con buena reserva de miel y polen
  • Tener colmenas con buena población y parejas durante todo el año
  • Realizar cambio de reina cada dos años
  • Realizar por lo menos una vez al año (otoño o primavera) un muestreo de abejas del colmenar para su análisis en laboratorio.
El análisis de laboratorio consiste en realizar un macerado de intestinos de abejas y realizar el recuento de esporos en microscopio. Según ese recuento se establece el grado de infección.
CICLO DE VIDA
Como se mencionó anteriormente el principal efecto del protozoario es causado a nivel de intestino, donde el parásito provoca seria destrucción celular con la consiguiente pérdida de la capacidad de absorción y de secreción.
Al alterarse dichos procesos básicos en el metabolismo de los nutrientes, se desencadenan una serie de trastornos metabólicos los cuales derivan en los signos clínicos.




Dentro de éstos encontramos :
  • Muerte prematura de abejas, incapacidad para el vuelo, temblores de alas, movimientos espasmódicos causados por la inanición.
  • Desarrollo deficiente de glándulas
  • Aumento del consumo, con una digestión disminuida.
  • Repleción de intestino y ampolla rectal, aumento de peso, compresión de sacos aéreos
  • Defecación en un período avanzado de la enfermedad. Heces claras en bordes externos de la celdas, marrón claro y amarillo en la piquera: enfermedad avanzada.
  • No es signo patognomonico.
  • Disminución de vida media de las abejas, por disminución de reservas, carencia proteica
  • Escasa actividad de vuelo
  • Deficiente atención a la cría
  • Abejas volando aisladamente en invierno
  • Desarrollo atrasado de la colonia, principalmente en primavera.
  • Muerte de abejas adultas
  • Debilitamiento de la colmena
PUEDEN SER SIGNOS DE NOSEMOSIS Disminución en la atención a la cría y a la reina que baja su postura.
La curva de desarrollo de la colmena y del parásito tienen cursos paralelos. CURSO Y DESARROLLO DE LA ENFERMEDAD

En primavera al empezar la cría, sobreviene una multiplicación del parásito, que ante determinadas circunstancias, se produce un estado de equilibrio entre el huésped y el parásito. NOSEMOSIS LATENTE.
En verano disminuye o se diluyen los esporos infectantes, llegando a bajar la infección.
Ante determinadas condiciones de stress, manejo, clima o estado interno de la colmena, algunas colmenas aparentemente sanas en invierno, enferman en primavera, podrían existir fases del parásito en reposo invernal. Cuando el mal tiempo se prolonga al inicio de la primavera, provocando que las abejas del invierno retrasan sus labores de recolección, se provoca un cuadro agudo con debilitamiento de la colmena.
Esta enfermedad a la que se hace mención, involucra desde una disminución en la producción (en la mayoría de los casos inadvertida por el productor) hasta la aparición de signos clínicos.
Existe una relación inversa entre la abundancia de néctar y polen y la nosemosis.
Dependiente de varios factores: Humedad, corrientes de aire, reposo invernal, ausencia de reina

DIAGNÓSTICO Clínico: Intestinos de abejas afectadas: blanquecinos, hinchados, flácidos, deformadosSIGNOS CLINICOS
Laboratorio:
Macerado de intestinos de abejas, recuento de esporos en microscopio.
Determinación del grado de infección.
Estudios realizados en La Plata (Departamento de Granja-MAA-Bs.As.) muestran que existen meses en el año en que la esporulación es mayor. La curva muestra que para las condiciones climáticas de esa ciudad la mayor esporulación de N.apis se da durante los meses de Septiembre-Octubre y Noviembre. Teniendo en cuenta este comportamiento y luego de un análisis de laboratorio, se toma la decisión con respecto a la utilización de productos químicos.
Diferente pronóstico para la determinación de esporos en primavera o a fin de verano, donde las abejas ya van a entrar en reposo.

TRATAMIENTO: Principio activo: Fumagilina
Vías de administración: Jarabe: Debe preparase y usarse en el momento
  • Preparar 24 litros de jarabe utilizando dos partes de miel y una parte de agua (jarabe de otoño)
  • Disolver el envase de 25gr. de fugiprin "b" en medio litro de jarabe
  • La temperatura del jarabe no debe ser superior a 30 grados.
  • Incorporar el producto disuelto al resto del jarabe
  • Se debe administrar un litro del jarabe por colmena tres veces a intervalos de 7 días
  • Para el tratamiento de primavera se procede de igual manera, sólo que el jarabe a utilizar deberá ser de una parte de azúcar y una de agua.
Torta candy:
  • Mezclar bien 25 gr. de fugiprin "b" con 2400gr. De azúcar impalpable
  • Incorporar miel para unir el polvo y adquiera una consistencia semidura
  • Dividir el total de la masa en 24 partes (120gr. Cada una)
  • Colocar cada una sobre papel, introducirlo por la piquera o colocar sobre los cabezales de los marcos con cría.
RECOMENDACIONES PARA PREVENIR NOSEMOSIS:
  • Evitar el exceso de humedad dentro de la colmena, como así también los lugares húmedos para la instalación del colmenar
  • Invernar con buena reserva de miel y polen
  • Tener colmenas con buena población y parejas durante todo el año
  • Realizar cambio de reina cada dos años
  • Realizar por lo menos una vez al año (otoño o primavera) un muestreo de abejas del colmenar para su análisis en laboratorio.

VARROASIS


Agente causal: Varroa destructor Oud
 
.: Clasificación: Phylum Arthropoda, Subphylum Chelicerata, Clase Arachnida, Subclase Acarida, Orden Gamasida, Familia Varroidae.

La varroasis es una enfermedad causada por un ácaro parásito que afecta a las abejas en todos sus estadios de desarrollo alimentándose de su hemolinfa , actualmente representa un grave problema en la apicultura mundial, en la que provoca masivas pérdidas, ya sea por mermas en los rendimientos individuales, o por mortalidad de colmenas.
ORIGEN Y DISTRIBUCIONVarroa destructorPor el contrario, la interacción entre Varroa destructor y A.mellifera no se encuentra en equilibrio. En esta especie el ácaro tiene la capacidad de reproducirse tanto en celdas de zángano como de obreras. La reproducción es mucho mayor y por lo tanto puede llegar a causar la muerte de las colmenas.
En 1971, apicultores de Paraguay importaron abejas desde Japón, introduciendo el parásito en América del Sur. En Argentina se detectó por primera vez en 1976 en colmenas de Laguna Blanca en la provincia de Formosa, aunque se cree que el ácaro había ingresado al país unos años antes.
En la actualidad no existen zonas libres de Varroa destructor.
parasita dos especies de abejas: Apis cerana y Apis mellífera. Sobre A.cerana el ácaro no causa daños graves, fundamentalmente debido a que sólo se reproduce en celdas de cría de zángano y a un comportamiento de defensa que poseen las abejas obreras.
fue descripto por OUDEMANS (1904) a partir de ejemplares encontrados en la Isla de Java sobre A.cerana. Es un ectoparásito que se alimenta de la hemolinfa de su hospedador. La hembra se encuentra sobre abejas adultas y en desarrollo, mientras que los estaseos inmaduros se localizan sobre las pupas. El macho tiene los quelíceros adaptados para transferir el esperma por lo que no puede alimentarse y después de fecundar a las hembras muere.
CARACTERISTICAS MORFOLOGICAS DE Varroa destructor. El desarrollo ontogenético de V.destructor comprende un estaseo larval de tres pares de patas, dos estaseos ninfales de cuatro pares de patas (protoninfa y deutoninfa) y el estaseo adulto.
Macho adulto Es translúcido, piriforme con un largo aproximado entre 750 y 900 micrones y un ancho de 700-900 micrones en su parte posterior. Es muy poco esclerotizado con excepción de sus patas que resultan más oscuras. Se localiza solamente en el interior de las celdas de cría, no se alimenta y sólo vive unos pocos días. Sus quelíceros no tienen forma de cuchillo como en las hembras, sino que son en forma de tubo y están adaptados para transferir los espermatozoides dentro de las hembras.
Hembra adulta Son más grandes que los machos. La forma del cuerpo es elipsoidal y de coloración marron-rojizo. Los juveniles tienen una coloración menos acentuada. Su cuerpo es mas ancho que largo, con 1100 micrones de largo y 1600 micrones de ancho aproximadamente. La superficie dorsal está muy bien esclerotizada y densamente cubierta de pelos de longitud uniforme. Los márgenes laterales presentan pelos de mayor tamaño y en forma de espinas. Los quelíceros tienen forma de cuchillo y conforman una estructura particularmente adaptada para lacerar la cutícula de las abejas. Las patas terminan en ambulacros bien desarrollados, membranosos, con fuertes escleritos basales y sin uñas, perfectamente adaptados para adherirse a las abejas.

CICLO DE VIDA DE Varroa destructor.El ciclo de vida de V.destructor se desarrolla en el interior de la colmena de abejas. Los pasos seguidos en el mismo se detallan a continuación:
  • La hembra adulta del parásito abandona la abeja adulta e ingresa en las celdas de cría (tanto de zángano como de obrera) que se encuentran próximas a ser operculadas. Más de una hembra puede ingresar a la misma celda.
  • Esta deposita su primer huevo aproximadamente 60 horas después que la celda ha sido operculada y a partir de entonces un huevo cada 30 horas. El primer huevo depositado en la secuencia originará un macho, mientras que los subsiguientes darán origen a hembras.
  • Aparecen los distintos estaseos del ácaro: larva, protoninfa, deutoninfa y adulto. Cada sexo presenta diferentes tiempos de desarrollo. Las hembras se desarrollan más rápido, por lo que la primera hembra de la progenie, madura casi al mismo tiempo que el macho.
  • Los ácaros adultos se fecundan en la misma celda que han nacido. Si sólo ha ingresado una hembra la fecundación se produce entre hermanos, pero si ingresa más de una hembra puede existir exocría.
  • Cuando la obrera o zángano han completado su desarrollo, emergen de la celda de cría conjuntamente con las hembras de V.destructor que pueden recomenzar el ciclo.
  • Los machos y los estaseos inmaduros que no han completado su desarrollo permanecen en la celda y mueren.
La trofalaxia y el estrecho contacto entre las abejas permite a los ácaros transferirse rápidamente a nuevos hospedadores. Las hembras permanecen por un período de tiempo sobre las abejas adultas e invaden las celdas de cría para recomenzarla reproducción.
Algunas hembras se localizan en foresia sobre abejas forrajeras y se dispersan a otras colmenas.
En la regulación del ritmo de crecimiento de una población de Varroa dentro de la colmena intervienen varios factores; en primer lugar se debe destacar el tipo de celda invadida por el ácaro. A diferencia de lo observado sobre su huésped original, Apis cerana, el parásito es capaz de reproducirse tanto en celdas de zánganos como de obreras. Presentan una preferencia en promedio 5 veces mayor por las celdas de machos respondiendo estos comportamientos a determinados controles hormonales. De todas maneras, la fracción de la población del ácaro que se aporta por esta vía es siempre inferior a la que representa el aporte de las celdas de obrera, dada la escasa presencia de cría de zánganos durante gran parte del año.
El éxito reproductivo de Varroa destructor depende en gran medida de la proporción de hembras no reproductoras, el número de huevos depositados y la cantidad de esos huevos que alcanzan el estadio adulto.
FORESIA El ciclo de vida de Varroa presenta una fase forética y una fase reproductiva. La fase forética sólo es llevada a cabo por las hembras adultas, que se localizan sobre las obreras y zánganos para colonizar nuevas colmenas. Una particularidad en esta etapa es que durante su viaje forético la hembra de Varroa puede alimentarse de la hemolinfa de la abeja y vivir por varios meses. El tiempo en que el ácaro permanece en foresia sobre la abeja depende de numerosas variables, dentro de las cuales la presencia de cría y el clima presentan fundamental importancia.
La fase reproductiva puede ocurrir solamente durante el período en que existe cría de abejas en las colmenas.
La diseminación puede darse por diversos métodos, dentro de los cuales se deben mencionar:
Por medio de los zánganos que pueden acceder libremente a las distintas colmenas.
Por medio de las abejas forrajeras que se encuentran realizando sus tareas fuera de la colmena y a su regreso pueden ingresar en otras colmenas.
Cuando se produce pillaje de una colmena a otra. Las colmenas pilladas son las más débiles y por lo general las más afectadas por los parásitos. Así, las abejas que ingresan a una colmena debil a realizar pillaje pueden al salir llevar consigo parásitos a sus propias colmenas.
Por causa de enjambres silvestres que se encuentran cerca del apiario e incluso por la captura de enjambres por el propio apicultor.
Por el manejo del apicultor con el traslado de nucleos de un apiario a otro o con el intercambio de cuadros de cría entre colmenas.

CICLO DE VIDA DE Varroa destructor
La trofolaxia y el estrecho contacto entre las abejas permiten la rápida diseminación del ácaro
Sobre las abejas se pueden observar las hembras adultas y fecundadas, dispuestas a penetrar a una celda a punto de ser operculada.
En el interior de las cedas se produce la puesta de huevos, el desarrollo de los diferentes estadíos y la fecundación.
Varoas adultas sobre una pupa de obrera
Con la emergencia de la abeja los hembras de Varroa que han alcanzado su estadío adulto también emergen y se disponen a parasitar una nueva celda. Ante determinados niveles de infestación se presentan diferentes malformaciones en las abejas emergentes.

DAÑOS PRODUCIDOS SOBRE Apis mellifera
Acción directa:Cuando la prevalencia del ácaro en la colmena es alta, las abejas parasitadas al emerger de las celdas de cría presentan diversos tipos de malformaciones. Las mas comunes se presentan en las alas, patas (donde generalmente disminuyen el número de artejos) y abdomen. Otro de los efectos perjudiciales ocasionados por el parásito es una disminución en la vida media de los hospedadores.
Acción indirecta:
Las alteraciones que V.destructor puede ocasionar en forma indirecta estan ligadas fundamentalmente a la acción inoculativa de diversos tipos de microorganísmos. Se ha comprobado que el ácaro es capaz de inocular bacterias y diversos tipos de virus. Existen evidencias de que V.destructor crea dentro de una colmena las condiciones ideales para el desarrollo del hongo patógeno Ascosphaera apis. Más recientemente, se ha observado que el ácaro es capaz de transportar sobre su cutícula esporas de Paenibacillus larvae, agente causal de la loque americana.
Los signos clínicos pueden presentarse como una disminución en la producción de la colmena, muchas veces inadvertida por el productor, o bien en los casos de infecciones severas puede acarrear a la muerte de la colonia.
La parasitosis disminuye la longevidad de obreras y reinas, afectando su postura; los zánganos reducen y hasta pierden su capacidad reproductiva.
Las pupas muertas pueden alcanzar diferentes grados de putrefacción, desprendiendo un olor nauseabundo.
La presencia del parásito provoca en las abejas una actividad más intensa, ya que las mismas tratan de desprenderse de los ácaros. En invierno en caso de infecciones medias y fuertes, son incapaces de formar el bolo invernal y mueren. ocasiona sobre sus hospedadores diversos tipos de alteraciones que pueden agruparse en dos categorías: de acción directa o indirecta.

CONSECUENCIAS PRIMARIAS DE LA PARASITOSIS DIAGNOSTICO:
METODOS DE DETECCIONA simple vista, según el grado de infestación pueden observarse los ácaros sobre las abejas adultas, zánganos u obreras.
Cuando no existe ninguna referencia sobre el apiario que se quiere revisar, se debe focalizar la atención en las celdas de zángano, dado que Varroa tiene preferencia por este tipo de celdas. Se toma un objeto cortante (puede ser un bisturí, aguja, etc.) con el cual se desoperculan las celdas y se observa detenidamente. Si el ácaro está presente se ve adherido a los cuerpos de las larvas o pupas y contrasta sobre el color perla de la cría por su color marrón rojizo. También se debe examinar el interior de las celdas, ya que el ácaro podría encontrarse sobre el fondo y paredes de las mismas y no adherido a la cría. Para ello es conveniente utilizar una linterna o colocar el cuadro de cría bajo una luz fuerte.
Diagnóstico en cría:
Debido a su distribución sobre el panal de cría, a fin de obtener datos más precisos se hace necesario desopercular entre 50 y 100 celdas determinadas en forma de cruz sobre la cara del panal y se procede a la observación cuidadosa tanto de la cría como del fondo y paredes de las celdas. Los ácaros adultos (color marrón rojizo) y formas inmaduras (color blanco perlaceo) se observarán a simple vista.
Para cuantificar el porcentaje de infestación se determina:
Número de celdas examinadas (totales)
Número de celdas con ácaros (parasitadas)
Divida el número de celdas parasitadas por el número de celdas totales y multiplique por 100. Como los valores de prevalencia fluctúan considerablemente a lo largo del año, es recomendable orientarse a fin de tomar la decisión de utilizar algún tipo de control y con ayuda de extensionistas o personal especializado escoger el método y la estrategia más conveniente.
Diagnóstico en abejas adultas:
También se puede detectar la presencia de Varroa sobre las abejas adultas. Para ello se deben "cepillar" como mínimo 200 abejas (con cuidado de no incluír a la reina) dentro de un recipiente con agua y detergente y agitarlo fuertemente durante unos minutos. Posteriormente se vacía el contenido del recipiente a través de una malla que retenga las abejas y deje pasar los ácaros y se examina la muestra para cuantificar el número de parásitos.
Para cuantificar el porcentaje de infestación se determina:
Número de ácaros presentes
Número de abejas en la muestra
Divida el número de ácaros encontrados por el número de abejas adultas y multiplique por 100. Para obtener una mejor referencia sobre el grado de infestación, es conveniente realizar tanto el muestreo sobre las celdas de cría como sobre las abejas adultas para cada colmena elegida. Así, se tendrá una idea más certera sobre la proporción de parásitos presentes en el apiario.
Importancia de un diagnóstico precozComo se mencionó anteriormente, un signo de la enfermedad es la aparición en la colmena de abejas deformes con alas defectuosas, abdómenes o patas cortas. Sin embargo estos síntomas tardan en aparecer y se manifiestan ante un avance importante de la enfermedad, momento en el cual ya se han producido serias pérdidas.
Por lo tanto reviste suma importancia el diagnóstico precoz de la parasitosis, a fin de adecuar los tratamientos y el manejo al sistema de producción en si.
Notable merma en la producción individual de colmenas. Muerte de colonias. Importantes pérdidas a nivel nacional e internacional. Peligro de contaminación de miel con residuos de ante el uso indiscriminado de productos químicos. Posible aparición de resistencia al fluvalinato, ya presente en otros países como Italia. Transmisión de otros agentes patógenos en los que Varroa representa un huésped intermediario.